En un momento en el que todas las discotecas tenían su canción, Pont Aeri de Terrassa (Barcelona) no podía ser menos. Un ordenador Atari, un pequeño piano y la voz de Marian Dacal pusieron a volar en 1999 un tema que hoy acumula más de 40 millones de reproducciones gracias a la nostalgia pero también al amor que le profesan las nuevas generaciones.
El documental de Jordi Papasey ‘Flying Free: Historia de un himno’, que se estrena este viernes en el Festival In-Edit, cuenta la intrahistoria de un tema que nació como «canción de nicho», pero que 25 años después es totalmente ‘mainstream’ y habitual en radios y discotecas
En un momento en el que todas las discotecas tenían su canción, Pont Aeri de Terrassa (Barcelona) no podía ser menos. Un ordenador Atari, un pequeño piano y la voz de Marian Dacal pusieron a volar en 1999 un tema que hoy acumula más de 40 millones de reproducciones gracias a la nostalgia pero también al amor que le profesan las nuevas generaciones.
El documental de Jordi Papasey ‘Flying Free: Historia de un himno’, que se estrena este viernes en el Festival In-Edit, cuenta la intrahistoria de un tema que nació como «canción de nicho», pero que 25 años después es totalmente ‘mainstream’ y habitual en radios y discotecas.
«Y también en muchas bodas e incluso ya en funerales. Sabemos que ya hay gente que pidió que sonara en su entierro el ‘Flying free'», ha contado Marc Escudero (DJ. Escudero).
Tal y como se explica en el film, fueron el propio DJ y el productor Rubén Moreno (DJ Ruboy), quienes crearon la magia en una habitación adolescente con «cuatro máquinas» y un ‘sampler’ del tema ‘Abracadabra’.
Antes de grabarla contactaron con Marian Dacal, una adolescente criada en Londres que tenía un inglés perfecto inusual en la España de hace un cuarto de siglo. Pese a su juventud, ya tenía experiencia poniendo voz a muchas de las «cantaditas de la mákina» de la época, como las llamaban.
«La letra la acabamos una hora antes de grabar. Incluida esa introducción que tenía que llenar unos segundos que se hacían largos», reconocen el productor y la propia Dacal. «Entonces se nos ocurrió el «Since 1992 (desde 1992)… del principio. Aunque hay un error con las prisas. Pont Aeri había empezado ¡en 1991!».
El documental narra la sorprendente puesta en marcha de aquella discoteca en Terrassa (luego vendrían más en Cataluña y otra en Castellón). Un negocio familiar con unos protagonistas que nadie vincularía a priori a las ‘bomber’ y la música ‘makina’, un género vilipendiado en su momento que poco a poco ha ido ganando reconocimiento.
«Para las nuevas generaciones que te guste la música mákina ya no es tabú», cuenta Escudero, que pincha junto a su hermano Xavi Metralla desde adolescente y sigue celebrando sesiones ‘Pont Aeri’.
«Ahora los más jóvenes tienen la mente más abierta», coincide Moreno, feliz porque cada nueva generación descubra un tema que, destaca, «ha envejecido muy bien».
El viaje a la trastienda del éxito, que se volvió a poner especialmente de moda tras la pandemia gracias a las redes sociales y el ‘meme’ -«si se acaba el mundo que me pille bailando el ‘Flying free»- permite también descubrir a Marian Dacal, que aunque pasó algunos años alejada de los escenarios, ahora está más en activo que nunca con las fiestas ‘Love the 90’s’.
Tal y como reflexiona Papasey, la canción pertenece a un género y una época en que las caras de los que estaban detrás apenas se conocían, un misterio que resuelve el documental para el espectador.
La idea de dar foco a la historia de ‘Flying free’ llegó hace unos años, cuando reescuchó por casualidad el tema en una lista de ‘Spotify’. «Algo me hizo ‘click’. Era un tema que yo había bailado con 13-14 años. Era la banda sonora de la ESO, del instituto. Y aún más de 20 años después sonaba en la radio y seguía gustando».
«¿Cómo puede ser que nadie hubiera hecho un documental sobre un tema que ha llegado a ser tan ‘mainstream’, tan legendario?», se preguntó entonces el realizador formado en la ESCAC y con ya larga experiencia en la publicidad.
Papasey arrancó así un proyecto que le ha permitido «reenamorarse» de su profesión y firmar un proyecto «personal» que ya tiene a varias plataformas de ‘streaming’ interesadas.
En el estreno de este viernes en el festival de documentales musicales In-Edit habrá antes de la proyección una sesión de precalentamiento a cargo del Dj Dani BPM, otro pinchadiscos mítico del sonido de la época, que en el Pont Aeri original también contribuyó a impulsar Nando Dixkontrol.
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