Anne Hathaway: «Cuando era joven sufría estrés crónico y no sabía respirar»

<p>La nueva película de <strong>Anne Hathaway</strong>, <i>La idea de ti</i>, disponible en Prime Video, no podría ser más convencional. La adaptación de la novela del mismo título de Robinne Lee es una comedia romántica en la que Hathaway interpreta a Soléne, una madre divorciada de 40 años que inicia una relación amorosa con un hombre mucho más joven que ella, el actor Nicholas Galitzine, cantante en una <i>boy band</i>. <i>La idea de ti </i>es <strong>tierna y descaradamente sentimental </strong>y, después de años de cine independiente, recuerda a los comienzos en la comedia romántica de la actriz, recuerda a <i>El diario de la Princesa </i>y <i>El diablo viste de Prada</i>. Aquel personaje inicial de Hathaway reaparece ahora con los ojos menos estrellados y con un sentido más firme de sí misma.</p>

Seguir leyendo

 ‘La idea de ti’ devuelve a la actriz a la comedia romántica con la que despegó su carrera. Sólo que su personaje se ha vuelto más complejo y afilado. Como ella misma  

La nueva película de Anne Hathaway, La idea de ti, disponible en Prime Video, no podría ser más convencional. La adaptación de la novela del mismo título de Robinne Lee es una comedia romántica en la que Hathaway interpreta a Soléne, una madre divorciada de 40 años que inicia una relación amorosa con un hombre mucho más joven que ella, el actor Nicholas Galitzine, cantante en una boy band. La idea de ti es tierna y descaradamente sentimental y, después de años de cine independiente, recuerda a los comienzos en la comedia romántica de la actriz, recuerda a El diario de la Princesa y El diablo viste de Prada. Aquel personaje inicial de Hathaway reaparece ahora con los ojos menos estrellados y con un sentido más firme de sí misma.

Sin embargo, La idea de ti también funciona en otro nivel, más complejo, autorreferencial. La película trata de una mujer que va en contra de las expectativas sociales y que es criticada por ello, algo que Anne Hathaway, de 41 años, ha vivido. Hace más de una década, cuando ganó el Oscar a la mejor actriz de reparto por Los Miserables, las redes sociales se ensañaron con ella por algún motivo difícil de sintetizar, por una supuesta falta de autenticidad. O algo así. Aquel fenómeno recibió incluso un nombre: HathaHate.

Desde entonces, Hathaway ha aprendido a ignorar las opiniones y expectativas que los demás tienen de ella, a disfrutar más intensamente del oficio de actriz y a ser más cauta como figura pública. «Me gusta expresarme a través de mi trabajo», dice.

¿Por qué quería hacer La idea de ti?Es una pregunta muy sencilla, pero puedo sentir cómo mi cerebro la complica. Me sigue pareciendo mucho más natural expresar mis pensamientos y sentimientos a través de un personaje y de una historia. Una parte de mí le dice al mundo: mirad la película, olvidad lo demás. La idea de ti es una película sobre una mujer que tiene que curar su corazón tras una gran decepción. Y dice que la vida de una persona puede florecer en cualquier etapa. Me encontré casi poseída por la necesidad de explorar qué significaban y qué aspecto tenían esas dos cosas.¿A qué se refiere con «poseída»?Conecté con el personaje de Solène en lo concreto. Puede que no parezca el personaje más complicado que he interpretado jamás porque no tiene un acento ni un modo de andar en particular… Me encanta el modo de andar de un personaje. Pero la sentía familiar. Reconocí aspectos de mí misma en ella. Reconocí aspectos de amigos o mujeres que admiro. Solène se ve a sí misma como alguien que, desde temprana edad, ha complacido a la gente. Me entusiasmó la idea de que alguien en un momento de su vida haya superado esa fase.Eso que ha dicho sobre la manera de andar de un personaje… Cómo caminaba su personaje en El caballero oscuro: La leyenda renace. ¡Qué estilo!Trabajé con un coreógrafo durante tres semanas para encontrar ese andar. Esta frase va a sonar un poco extraña, pero no estaba lo suficientemente conectada con mis caderas. Yo me imaginaba el movimiento de un gato, que es fluido y ágil, pero también fuerte y decidido. Y el coreógrafo me ayudó a encontrar mis caderas. Al principio de mi vida no me sentía conectada con mi cuerpo. Era una cosa rara.¿Por qué no estaba conectada con su cuerpo?Esa es una gran pregunta. Quiero decir, me llevaría 41 años responder eso. Son tantas cosas, pero creo que simplemente se supone que tenemos una relación con nuestro cuerpo. Algo que sabes de ti es que no tienes relación con tus caderas.Volvamos a esa idea de que Solène se ve a sí misma como alguien que complace a los demás. La tentación es pensar que es un rasgo autorreferencial. Ella, además, es de Nueva Jersey, como usted.Creo que soy una ex complaciente de Nueva Jersey. Gran parte de la razón por la que me sentí atraída por la actuación es que era una vía de expresión que no podía encontrar por mí misma. Cuando no actuaba me sentía un poco perdida. Intentaba abrirme camino y una de las formas de hacerlo era ese, esa actitud de «oh, si hago esto, haré feliz a otra persona, y quizá eso sea lo que se supone que debo hacer». Lleva mucho tiempo decir: «Eso no importa si no sabes quién eres». A menos que sólo quieras una identidad que consista en complacer a la gente. Lo cual supongo que es perfectamente válido. Pero yo no soy tan agradable.¿Hay un hilo conductor entre sus personajes? La chica de El diablo viste de Prada y de El diario de la Princesa aparece en El día de San Valentín pero en una versión más afilada y después en El becario?No me he dado cuenta hasta esta conversación. Pero creo que hay una idea que atraviesa a esos personajes. Son gente que intenta hacer algo con lo que quizás no se sienta cómoda, pero que cree que es lo correcto. Lo que me interesaba de Solène era la idea de que cumplía 40 años, sabía quién era en el sentido profesional y como madre pero se había dado toda la libertad de explorar aspectos de sí misma como persona.Los 40 son un hito importante, hay una fijación cultural un poco arbitraria con ese número. ¿Qué tal la mediana edad?No me la tomo demasiado en serio. Hay muchas otras efemérides que representan algo para mí. Es un tema que no trato a menudo, pero llevo más de cinco años sin tocar el alcohol. Es un buen objetivo para mí. Los 40 años, en cambio, me parecen un auténtico regalo. No me gusta referirme a la «mediana edad», quizá sea pedante, pero hoy podría acabar debajo de un coche. No sabemos si la nuestra es realmente la edad madura. No sabemos nada.Lo más difícil es, precisamente eso, vivir cada día como si fuera el último.Cuando era joven y sufría estrés crónico, recuerdo que un día pensé: «Lo das todo por sentado. Das la vida por sentada. Y no sabes nada. En cualquier momento te puede caer algo en la cabeza y se acabó». Así que, cuando oigo resurgir los viejos temores, me tranquilizo. No moriré estresada.¿Por qué estaba tan estresada?En aquella época aún no sabía cómo respirar. Todo era tan complicado. Quiero decir, es demasiado… Podría dar una respuesta demasiado larga o una muy sencilla. La sencilla es que vivía dentro de mi cabeza, como en una burbuja.»No sabía cómo respirar». Antes dijo que se sentía incómoda en su cuerpo. Son sensaciones somáticas.Me encanta que lo haya identificado como somático. Me siento demasiada expuesta para hablar de la alienación que sentí de mi cuerpo. Pero sí, era estrés somático¿Y el consumo de alcohol era una forma de afrontarlo?Es probable.Me gustaría saber más sobre el cambio que se produjo, de la chica estresada que «vivía dentro de su cabeza», a la persona que es hoy.No quiero entrar en demasiados detalles, pero hubo un momento concreto en mi vida en el que…No sé, ¿alguna vez ha tenido esta sensación en la que siente que su mejor versión posible lo encuentra y lo guía? Ahora estoy sonando muy new age.¿A qué se refiere? Estaba atrapada en un sentimiento. Es eso de «quiero conseguir cosas, quiero crecer»… Pensé, erróneamente, que la forma de hacerlo es ser muy dura conmigo misma. Me guie por la autocrítica. No voy a entrar en detalles, pero hubo un momento en el que me di cuenta de que, para mantener viva esa narrativa tendría que negar una parte considerable de mí misma. Así que me dije: acepta el hecho de que si no tienes más oportunidades, al menos has tenido una gran vida hasta ahora. Has recibido un sinfín de regalos. Si quieres seguir por este camino sin mostrar gratitud, te traicionarás a ti misma. Se me encendió una luz.¿Qué objetivos quiere alcanzar todavía? ¿Cuáles son sus ambiciones?Para ser sincera, prefiero no decirlo, porque son objetivos importantes y me da miedo compartirlos, prefiero no destruirlo todo… No quiero arrepentimientos.La trama de La idea de ti gira en torno a un viaje a Coachella. ¿Ha estado alguna vez en el festival?He estado en Coachella. Paul McCartney fue la cabeza de cartel, así que fue mágico.Hay otra cita autorreferencial en La idea de ti: a Solène le llueven duras críticas en Internet. ¿Hizo que el personaje experimentara el trato que usted sufrió?Sí.¿Cómo?Preferiría no explicarlo. Está en la película. Lo que puedo decirte es que, por experiencia personal, sabía que todo lo que contábamos era cierto.Entiendo que no es sencillo.Me gusta más mirar hacia el horizonte que hacia atrás. No miro mis películas. Me encanta que muchas sean películas que inspiran ternura y toquen sentimientos y soy consciente de ello. Pero saber que tengo un nombre famoso me resulta muy extraño. Ser conocida, y, como consecuencia de ello, verme empujada a hacer revelaciones personales no es algo que me atraiga especialmente. Me cuesta pensar que la gente se interesa por mí. No sé si soy una celebridad muy buena. No sé realmente dónde están los límites entre abrirse íntimamente y el narcisismo. Y, por lo que pasé, soy sensible a algunos riesgos. Así que prefiero ser prudente. Lo extraño es que tan pronto como deje de grabar esta entrevista… Ahí puedo hablar y dar todos los detalles que quiera. Pero probablemente no soy la mejor entrevistada.

Unas semanas más tarde, volví a llamar a Hathaway para hablar más de esa precaución.

Supongo que es usted una persona muy introspectiva. ¿Hay algún aspecto de nuestra conversación en el que se haya quedado pensando?He tenido un pequeño momento de remordimiento por la elección de palabras. Me preguntó cuáles eran mis objetivos y decidí no compartirlos. La razón que di fue que prefería que no me los destruyeran. Me pareció un poco duro. Me arrepentí.¿Cómo lo reformularía?Diría que es demasiado delicado. Suena un poco menos engreído.¿Es significativo que su mente eligiera la palabra «destruir»?Sí. Creo que eso un tejido cicatrizado. Entiendo por qué lo dije pero, en realidad, no refleja lo que siento. Es lo que temo, pero no lo que siento.Hay algo a lo que querría volver: ¿qué cosas solían estresarla tanto?Mi objetivo es curar las heridas y no revivirlas. No intento evadirme. No paso mucho tiempo pensando en ellas porque siento que encontré una vía de escape y salí por ella. Me esfuerzo por estar presente. Como he dicho, estoy agradecida. Estoy más firme en mí misma. Tengo menos miedo de que las cosas no sucedan. ¿Sabe?, en la época en la que yo empecé a despuntar era una época diferente. No teníamos el tipo de conversaciones que tenemos ahora. ¿Se acuerda de que me hizo una pregunta sobre las caderas? Se me pusieron los pelos de punta. Pensé que no iba a hablar de eso.¡No!¿Sabe lo que pasa? Me pone en una posición defensiva. No a la defensiva en el sentido de que me sienta atacada, sino a la defensiva en el sentido de que es difícil decir algo revelador con una grabadora allí. Así que siento que me convierto en una versión más neutral de mí misma. Veo a otras actrices y son tan libres, tan dispuestas a improvisar… No es que hagan grandes revelaciones, es que… no sé. No tengo una palabra para eso. No solemos hacer preguntas tan directas a la gente. No es así cómo se construyen las conversaciones. Normalmente, la confianza se establece compartiendo algo sobre nosotros mismos y se construye un entendimiento mutuo. Así que una parte de mí se resiste a la forma de las entrevistas. Es un poco grosero. Pero así soy yo. Tengo que trabajar para aceptar que esta es simplemente la forma en que se construye.Cuénteme una historia divertida.Cuando estaba haciendo La idea de ti me mimaban mucho. Me alojaba en una casa preciosa en Atlanta, Georgia, que era mucho más grande de lo que necesitaba. Llegaba a casa del trabajo y me quedaba sola, y eso me ponía los pelos de punta. Yo estaba tratando de averiguar por qué. ¿Por qué estaba sintiendo esto tan intensamente? Y me di cuenta de que no había risas en la casa. Si tienes una casa grande como esa, necesitas risas. Así que empecé a escuchar especiales de stand-up. Llegaba a casa y los ponía. Me gustó mucho 100% Fresh de Adam Sandler. Con lo querido e icónico como es Adam Sandler, creo que está infravalorado. Puedo citarle cada línea de Billy Madison y Happy Gilmore y El cantante de bodas.Adelante.»Si mearse en los pantalones es cool, entonces llámame Miles Davis». Creo que esa es la frase. Cultura

Recomendación