Antonio Carmona: «A mis hijas les digo: no tenéis que ser geniales, ser diferentes al resto ya es muchísimo»

<p>La industria de la música ha cambiado mucho desde que<strong> Antonio Carmona </strong>(Granada, 1965) empezó a cantar. Es más: el flamenco ha mutado de una forma sorprendente. Fusiones con otros géneros, importaciones de otras culturas o artistas que suben y bajan como si un Paternoster fuese vehículo de ley. ¿Queda lugar, todavía, para un artista que no ha dejado palo sin tocar en la escena musical de nuestro país?</p>

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 El cantante vuelve a sacar música en solitario después de siete años enlazando colaboraciones de primerísimo nivel  

La industria de la música ha cambiado mucho desde que Antonio Carmona (Granada, 1965) empezó a cantar. Es más: el flamenco ha mutado de una forma sorprendente. Fusiones con otros géneros, importaciones de otras culturas o artistas que suben y bajan como si un Paternoster fuese vehículo de ley. ¿Queda lugar, todavía, para un artista que no ha dejado palo sin tocar en la escena musical de nuestro país?

En una sala íntima de los estudios Metropol de Madrid, donde el cantaor flamenco presentó el pasado viernes junto a Citroën El Punto sobre la I, su primer tema en solitario desde hace siete años, Carmona reflexiona sobre su pasado y su futuro. Ahora que observa con detenimiento el antes y el después de la música, se muestra indiferente ante los cambios: «Lo importante es hacer música con clase, con estilo, con devoción y, sobre todo, con personalidad«.

En un negocio en el que los gustos del público cambian constantemente «hay que ser versátil», explica Carmona. «La inquietud musical que yo tengo hace que me ponga al servicio de otras músicas», dice mientras defiende por bandera los nuevos sonidos que popularizan artistas como Nia Correia o su amigo C. Tangana: «Mola mucho trabajar con gente que te refresca. ¿Y qué te puedo decir de Pucho?Es un puto genio». Y una espina clavada: le gustaría unir fuerzas con Marc Anthony -«Todavía tengo en el tintero hacer una canción con él»- para fusionar flamenco y ritmo latino al mismísimo modo Ketama. ¿Encajaría Ketama con el reguetón? Él cree que sí: «Nos defendíamos con cualquier música», asegura. Recordar aquella época hace que añore las bases con instrumentos reales en las canciones: «Para mí es fundamental, un instrumento te da todo«.

Quizá sea la sinceridad con la que se toca un instrumento o unas palmas lo que hiciera del Tiny Desk Concert que rodó junto a C. Tangana una publicación viral. El acelerón que ha pegado la música se ha traducido en la fusión de ritmos latinos y flamencos con elementos de la música popular. Así, Carmona observa que la escena urbana española «está atravesando un momento muy grande en el que los artistas están dando pasos muy importantes y afianzados».

Carmona cuenta que aprendió de la mano de Camarón, de Paco de Lucía y de su padre, Juan Habichuela. Ahora adquiere matices nuevos gracias a los artistas que copan las listas de novedades. «Tienen una manera de escribir y expresarse que es alucinante. Siempre y cuando haya una armonía bonita y algo que me llegue, yo siempre voy a poner una parte de mí sin dejar de ser yo mismo».

La forma de ser del ex Ketama ha encumbrado algunas de los temas en los que ha colaborado. No vislumbra grandes mutaciones en su arte «por mucho que cambie la industria de la música», porque él se niega a «dejar de ser Antonio Carmona». El cantante flamenco explica que intenta transmitirles a sus hijas la importancia de la autenticidad en el arte y reproduce las palabras que les brinda: «No tenéis que ser geniales; con tal de que seáis diferentes a los otros, eso ya es muchísimo».

¿Cómo es posible que Antonio Carmona siga funcionando en el mercado musical después de tanto tiempo? «Me considero muy buen comodín», dice. «Siempre me llaman músicos para hacer otras cosas con ellos y encajo igual en un tema de rock, pop o flamenco. Sin embargo yo no tengo tiempo para hacer lo mío». El Punto Sobre la I es la vuelta de Antonio Carmona. Si es que realmente se fue alguna vez.

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