El cómic de Ethan Hawke: violento, paternalista y con ínfulas de profundidad

<p><strong>Ethan Hawke</strong> siempre se ha reivindicado como algo más que un actor de Hollywood. Es una de esas estrellas políticamente comprometidas, que no duda en pronunciarse en contra de Donald Trump o de la dictadura en Venezuela. Pero también quiere demostrar <a href=»https://www.elmundo.es/cultura/laesferadepapel/2019/05/23/5cdeda09fc6c83b0028b45c0.html»>su faceta de creador total, como director y guionista.</a> Y escritor. Hawke ha publicado cuatro novelas (la última, Un brillante rayo de oscuridad, sobre un actor que trabaja en un obra de Shakespeare y su vida personal se desmorona)y ahora llega a España su segundo cómic, <i>Meadowlark </i>(Planeta).</p>

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 El actor publica su segundo cómic junto al dibujante Greg Ruth, ‘Meadowlark’ (Planeta), que se suma a sus cuatro novelas  

Ethan Hawke siempre se ha reivindicado como algo más que un actor de Hollywood. Es una de esas estrellas políticamente comprometidas, que no duda en pronunciarse en contra de Donald Trump o de la dictadura en Venezuela. Pero también quiere demostrar su faceta de creador total, como director y guionista. Y escritor. Hawke ha publicado cuatro novelas (la última, Un brillante rayo de oscuridad, sobre un actor que trabaja en un obra de Shakespeare y su vida personal se desmorona)y ahora llega a España su segundo cómic, Meadowlark (Planeta).

Su primer cómic, Indeh (Libros singulares), a cuatro manos con el dibujante Greg Ruth, ofrecía una visión lejos de estereotipos colonialistas de las guerras apaches y se coló en la lista de los más vendidos del New York Times. Pero su traducción al español pasó completamente desapercibida. Planeta apuesta ahora por Meadowlark, una novela gráfica cuyo protagonista tiene los mismos rasgos que Ethan Hawke, también dibujado por su colega Greg Ruth, autor de Conan o The Lost Boy.

Padre de cuatro hijos, Hawke ha escrito un coming of age intimista ambientado en su Texas natal, una suerte de road movie que pone en primer plano la relación de un padre y un adolescente problemático, expulsado de la escuela por tenencia de drogas. Se supone que la historia está «inspirada en su propia infancia» y la editorial la vende como un «viaje de proporciones épicas».

El cómic empieza como una historia intimista y pretendidamente profunda sobre cómo el joven Cooper lidia con el divorcio de sus padres y es expulsado del instituto. Pero pronto vira hacia la violencia más gratuita con una trama con muchos flecos sueltos. Al no ir a la escuela Cooper acompaña al trabajo a su padre Jack (aunque vemos el rostro e incluso los andares de Ethan Hawke). Jack-Ethan resulta ser funcionario de prisiones y mete al menor por los pasillos de la cárcel en su ronda de vigilancia, haciendo que se cruce con varios presos peligrosos. Justo ese día se produce un motín (no haremos spoiler, pero las causas dinamitan ya todo resquicio de realismo).

Sin duda, el punto fuerte de Meadowlark es el dibujo de Greg Ruth, autor alejado del mainstream pero que destaca por la altísima calidad de su trazo: los retratos de los personajes, las miradas en primer plano, los paisajes solitarios, el ritmo pausado y atmosférico de varias páginas sin diálogos (que remite al tempo más lento del manga)…

Mientras la aventura se vuelve cada vez más loca y violenta las conversaciones padre-hijo se tornan dignas de la consulta de un psicólogo. La Asociación Nacional del Rifle podría patrocinar perfectamente esta historia, que no acaba de encontrar el encaje entre el género negro y lo intimista.

Quien abrazó sin ningún complejo la violencia más gore fue Keanu Reeves con el guion de su primer cómic, BRZRKR (Planeta), un exitazo en Estados Unidos, lanzado en 2021 justo antes del estreno de Matrix. También con un protagonista con el aspecto de Reeves, su historia de ciencia ficción y acción brutal era un caramelo tanto para los fans de Matrix como de John Wick.

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