En apenas un segundo, Slim (el más rico de AL) gana lo que un mexicano en una semana

Carlos Slim sigue como el más rico de AL; gana en un segundo lo que un mexicano en una semana y encarna una desigualdad que amenaza la democracia, revela Oxfam

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Oxfam alerta que la riqueza extrema, en gran parte heredada y ligada al poder, crea élites que dañan la democracia; pide gravar al 1 por ciento y reducir la desigualdad.

Ciudad de México, 20 de enero (SinEmbargo).– Carlos Slim Helú continúa siendo la persona más rica de América Latina y el Caribe y la número 19 a nivel mundial. De hecho, la riqueza del dueño de América Móvil representó la mitad de lo que poseen los milmillonarios en México, el segundo país con más magnates de la región (22), tan solo detrás de Brasil (66), reveló Oxfam en el marco del inicio del Foro Económico Mundial de Davos.

“Los datos muestran que el empresario mexicano Carlos Slim Helú es el hombre más rico de la región y que en 2025 alcanzó una fortuna sin precedentes. En los últimos cinco años desde el inicio de la pandemia, Slim ganó en un segundo lo que a una persona promedio en México le toma una semana de trabajo”, reveló la organización, que a nivel mundial presentó el informe “Contra el imperio de los más ricos” y a nivel regional una nota informativa titulada “Riqueza sin control, democracia en riesgo”.

Slim, en efecto, cerró 2025 con una fortuna estimada de 101.6 mil millones de dólares, según la revista Forbes, aún cuando su riqueza disminuyó respecto al año anterior. Forbes reporta que Slim pasó de 102 mil millones de dólares en 2024 a 82 mil 500 millones de dólares en 2025. De acuerdo con la revista, este es el primer año desde 2020 que Slim ve caer su fortuna.

El reporte de Oxfam indica que América Latina y el Caribe registra hoy un récord de 109 milmillonarios (14 más que a fines de 2024), con una riqueza conjunta de casi 622 millones de dólares, casi equivalente al PIB combinado de Chile y Perú. Desde el año 2000, ahonda, esta riqueza ha aumentado 443 por ciento. Tan sólo en el último año, creció un 39 por ciento, 16 veces más rápido que la economía regional.

“Mientras la riqueza de los milmillonarios ha crecido en promedio un poco más de 491 miles de dólares al día, un trabajador con salario mínimo necesitaría 102 años para alcanzar esa misma fortuna. Este desequilibrio perpetúa élites que compran influencia política y reproducen la desigualdad por generaciones, condicionando decisiones de políticas públicas y limitando los recursos que podrían destinarse en beneficio de las mayorías”, advierte Gloria García-Parra, directora regional de Oxfam en América Latina y el Caribe.

Riquezas heredadas

Actualmente, refiere Oxfam, el 53.8  por ciento de los superricos de la región heredaron total o parcialmente su fortuna, muy por encima del 37.3 por ciento mundial. 

“Solo cinco países de la región aplican impuestos al patrimonio neto y apenas nueve gravan herencias o donaciones. Este vacío fiscal refuerza la concentración simultánea de poder económico y político, en una especie de dinastías de ultrarricos, que se perpetúan de generación en generación, debilitando la capacidad redistributiva del Estado y perpetuando un modelo de desigualdad heredada”, advierte la organización.

En ese sentido, indica que no es casualidad que el 65 por ciento del patrimonio de los milmillonarios en América Latina y el Caribe está en sectores estratégicos como finanzas, telecomunicaciones, medios de comunicación y energía, sectores altamente desregulados y en los que la cercanía al poder es clave.

Para atender esta situación, Oxfam instó a los gobiernos a actuar con urgencia y priorizar una serie de medidas como la implementación de planes nacionales para reducir la desigualdad, con metas claras y seguimiento. De la misma manera, llamó a gravar la riqueza y las herencias del 1 por ciento más rico para limitar el poder de los superricos.

Oxfam también pidió regular la influencia política y mediática de las élites, garantizando independencia y transparencia, así como proteger las libertades democráticas y fortalecer la participación ciudadana.

“Que el poder económico decida nuestro futuro no es aceptable. Los gobiernos de América Latina y el Caribe tienen la responsabilidad ineludible de actuar para reducir la desigualdad y frenar la amenaza que la concentración extrema de riqueza representa para la democracia”, expresó García-Parra.

¿Oligarquía o democracia?

El informe refiere que desde que Donald Trump fue elegido Presidente en noviembre de 2024, la riqueza conjunta de los milmillonarios en todo el mundo ha crecido tres veces más rápido que en los cinco años anteriores. 

“Aunque el mayor crecimiento corresponde a los milmillonarios estadounidenses, la riqueza de los milmillonarios de otras partes del mundo también ha experimentado incrementos de dos dígitos”, apunta Oxfam.

De hecho, sostiene que por primera vez en la historia, el número total de milmillonarios en el mundo ha superado las 3 mil  personas, y su riqueza combinada ha alcanzado un valor sin precedentes. Mientras tanto, una de cada cuatro personas en el mundo pasa hambre.

“Para un milmillonario resulta sencillo adquirir enormes yates o multitud de casas de lujo alrededor del mundo. Existen muchas razones para criticar este consumo excesivo en un mundo enormemente desigual, donde la mayoría de las personas tienen muy poco y en un planeta asfixiado por la incesante generación de residuos y emisiones de carbono. Aun así, algunas voces tachan esta crítica de ‘política de la envidia’”, cuestiona la organización.

Sin embargo, apunta, resulta más difícil poner en duda el retroceso democrático o de los principios de equidad cuando los milmillonarios están utilizando su fortuna para influir sobre actores políticos, para presionar a un Gobierno, para comprar un medio de comunicación o una red social, o para procurarse los equipos jurídicos más caros frente a cualquier oposición que les garantice impunidad ante la justicia. 

“Con un poder así, los milmillonarios tienen nuestro futuro en sus manos, debilitando las libertades políticas y los derechos de las demás personas”, puntualiza Oxfam.

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