Fly Me to the Moon: Un eficiente cruce entre comedia romántica y thriller de ‘fake news’ y azoteas (***)

<p>Como imagino que ya saben (si no me creen, consulten Telegram), el viaje a la Luna de 1969 fue un fraude. Lo que se vio en la tele y nos repiten cada aniversario, lo rodó Kubrick. Hasta aquello del pequeño paso para un hombre y grande para la Humanidad no fue más que una frase de guionista con ínfulas. Y ya otro día hablamos de esa otra gran falacia que es lo de que la Tierra es como una naranja. Mentira, es mucho más grande.</p>

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 Scarlett Johansson enamora en el papel de mentirosa lunática y compulsiva como pocas veces antes  

Como imagino que ya saben (si no me creen, consulten Telegram), el viaje a la Luna de 1969 fue un fraude. Lo que se vio en la tele y nos repiten cada aniversario, lo rodó Kubrick. Hasta aquello del pequeño paso para un hombre y grande para la Humanidad no fue más que una frase de guionista con ínfulas. Y ya otro día hablamos de esa otra gran falacia que es lo de que la Tierra es como una naranja. Mentira, es mucho más grande.

‘Fly Me to the Moon’ llega a la cartelera para discutir ideas que, quizá, llevamos demasiado tiempo dando por sentadas. ¿Quién dijo eso de que una comedia romántica no podía ser también un thriller? ¿De quién es la idea de que todas las película rodadas para las plataformas (ésta lleva el sello de Apple) se parecen demasiado entre sí? Digamos que el esfuerzo del director Greg Berlanti tiene mucho de desmentido y, de hecho, el argumento que le ocupa no es otro que precisamente ese: el modo deshacer mentiras, que es des-mentir; eso o averiguar qué nos ha pasado a todos como sociedad para llegar a un punto en que la mentira acabe por ser más atractiva y seductora que simplemente lo que ven los ojos, los ojos como resultado de un esfuerzo social y compartido. Y así.

Bien es cierto que tan noble empeño es logrado solo a medias. Por adelantar el diagnóstico, ‘Fly Me to the Moon’ resulta original y ocurrente en su empeño de mezclar dos voces tan irreconciliables teóricamente como la del suspense y la farsa amorosa, pero en el pecado, como decía aquél, arrastra la penitencia. La diferencia de tonos y ritmos entre un género y otro no siempre cuadra. La comedia romántica exige y pide una suspensión del principio de verosimilitud que arruina buena parte del compromiso del espectador con lo relatado que pide el suspense. Poco nerviosismo produce lo que sabemos de antemano que no puede ser, sería el resumen. En lo que refiere a la segunda pregunta del párrafo anterior, solo decir que alguien debería estudiar la obsesión de la plataforma de la manzana con las producciones lunares ambientadas en los 60. Pero eso es otro asunto.

La película cuenta la historia improbable de la jefa de marketing que un buen día llegó a la NASA con la misión de llevar el viaje a la Luna a los hogares americanos. Como si se realizara el mismo trayecto, pero al revés: no hacia la estratosfera sino hacia el salón comedor. Y hacerlo cueste lo que cueste, muy consciente de que la publicidad es hasta cierto punto la forma más elaborada de mentir. Desde aquí, Berlanti se las arregla para inventar un romance entre ella y el director de operaciones de la agencia espacial y, ya puestos, imaginar una oscura trama alentada por el gobierno de Nixon (el gran mentiroso) para asegurar el éxito de la misión del Apollo 11. La idea es rodar en estudio un alunizaje falso y alternativo, por si acaso y por si Kubrick. Y llegados a este punto, surgen las preguntas del principio: ¿qué es verdad y qué mentira en un mundo dónde solo cuentan las cuentas que cuentan? ¿Se puede justiciar la falsedad si el propósito es verdaderamente honesto? Y así.

Desde luego, no hay forma de discutir a ‘Fly Me to the Moon’ ni el don de la oportunidad ni oportunidad del don. Pocas formas tan oportunas y únicas de hablar de las muy actuales ‘fake news’ desde otra perspectiva y hasta dotándolas de una genealogía que ni siquiera imaginábamos. Vienen de muy atrás o, mejor, siempre estuvieron ahí, nos dice la película. El problema es, de nuevo, que son tantos los argumentos cruzados (además de esto, esta el enredo sentimental y mil otras consideraciones para rellenar) que la argumentación que debería ser la principal pierde fuerza.

Y luego está, que se nos olvide, Scarlett Johansson. Y aquí, todo es real. De ella sabíamos su buena mano para imponer su presencia sea en el drama (‘Historia de un matrimonio’, por ejemplo) sea en el cine físico hormonal de superhéroes sea en la comedia digamos intelectualizada de Wes Anderson. Ahora, sin embargo y sin ser nuevo del todo, deslumbra su facilidad para estar y no estar, para decir sin abrir la boca, para romper a reír con una lágrima, para apabullar con una sonrisa… Sí, definitivamente, Scarlett Johansson enamora en el papel de mentirosa lunática y compulsiva.

Y sí, no le den más vueltas, llegamos a la Luna y, visto lo visto, ahí seguimos.

Dirección: Greg Berlanti. Intérpretes: Scarlett Johansson, Channing Tatum, Woody Harrelson, Jim Rash, Ray Romano. Duración: 132 minutos. Nacionalidad: Estados Unidos.

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