Hozier: «Todo el arte tiene que ver con la política, y toda la música también»

<p>Hay un vídeo de David Bowie circulando por la red en el que el cantante, al ser preguntado por el tipo de música que lo atraía en aquel momento, respondió: «La música no es una parte importante de mi vida. La música es el medio por el que plasmo mis ideas: todo son fragmentos». El cantautor irlandés <strong>Hozier </strong>(Irlanda, 1990) sintoniza con ese <i>clip</i>: «Me sentí muy liberado cuando lo encontré porque a veces eso es exactamente lo que me pasa a mí».</p>

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 El cantante irlandés que saltó a la fama con ‘Take Me To Church’ se ha viralizado en TikTok con ‘Too Sweet’, que ha alcanzado la cumbre de las listas de éxitos. Actuó en el Wizink Center de Madrid el pasado lunes  

Hay un vídeo de David Bowie circulando por la red en el que el cantante, al ser preguntado por el tipo de música que lo atraía en aquel momento, respondió: «La música no es una parte importante de mi vida. La música es el medio por el que plasmo mis ideas: todo son fragmentos». El cantautor irlandés Hozier (Irlanda, 1990) sintoniza con ese clip: «Me sentí muy liberado cuando lo encontré porque a veces eso es exactamente lo que me pasa a mí».

Lo más probable es que asocien su nombre con su éxito más sonado, Take Me To Church, que le valió la nominación al Grammy por la mejor canción del año en 2014. Aunque aquel hit irrumpió en las listas de éxitos mundiales y es holgadamente conocido, también convirtió al compositor en una especie de fenómeno fugaz, lo que se conoce como flor de un día. Lo cierto es que Andrew Hozier-Byrne trabaja bajo el radar desde hace diez años y se abandona a su incontenible creatividad de forma discreta, sin llamar demasiado la atención… hasta ahora.

El algoritmo de TikTok restableció la posición del irlandés en lo más alto de las listas de éxitos, desde que su canción Too Sweet se filtró por accidente el pasado mes de marzo. «La discográfica trató de ponerle freno y evitar que más gente la reprodujera antes de tiempo. Para cuando se dieron cuenta todo el mundo la estaba disfrutando y haciendo TikToks con ella. Al final, lo dejamos estar. Disfruté viendo que gustaba tanto», dice Hozier en su camerino en el Wizink Center. Horas más tarde actuaría para 10.000 personas: «Creo que es el show más grande que he hecho en el continente europeo», comenta.

A lo largo de esta década sobre los escenarios, su música se mantiene fiel a su estilo y a Andrew no le importa demasiado si esta se viraliza o no: «No es algo que me preocupe, no es mi objetivo. Siempre he querido escribir canciones con las que conectase, canciones que mereciese la pena escribir», cuenta. «Que una canción figure en las listas de éxitos o no, no define su calidad«.

Puede que viva de la música, pero no es eso todo lo que le interesa. «Me preocupan más otras cosas: puede ser un libro, puede ser poesía, pueden ser noticias, algo científico o político. Esas son las cosas que propician que se haga la música, más que el amor por la música como tal». De hecho, su álbum más reciente, Unreal Unearth, bebe de su afán por la mitología griega: «Parte de la mística irlandesa está arraigada en mi interior. Pero mi imaginación también está muy cautivada por la mitología griega, y Dante estaba, obviamente, muy seducido por eso también».

Unreal Unearth explora los nueve círculos del infierno que Dante Alighieri relató en el primer cántico de su Divina comedia. Violencia, gula, ira, traición… «En un momento dado tuve que tomar una decisión respecto a la duración del álbum», explica Hozier. Cuatro canciones se quedaron fuera para «no repetir temáticas», pero vieron la luz enseguida, entrado el año 2024, en un EP titulado Unheard. «Espero que la gente pueda acercarse a las canciones del álbum aunque no conozca en absoluto a Dante ni ese poema», cuenta.

Hozier escribió los temas que componen este viaje de descenso al averno durante la pandemia, pero evita hablar de aquella crisis sanitaria directamente. «Siento que durante aquella época nos convertimos en población siniestrada, me mantuve aferrado a la Divina comedia mientras intentaba llevar a cabo dos funciones: desahogarme como persona y soltar el pasado como parte de mi trabajo».

El cantautor irlandés considera que la música que él crea debe cumplir también una función social. «Lo más importante es que la gente sea honesta sobre su experiencia en este mundo. Si se sienten movidos a cantar sobre un tema o utilizar su plataforma para ello, es una decisión de conciencia. Creo que es importante que la gente tenga una visión amplia del mundo en el que vive. Y si eso implica que su trabajo sea lo que llamamos político… Para mí todo el arte tiene que ver con la política, toda la música también. Si esos trabajos reflejan honestidad en lo que respecta, especialmente, a las partes difíciles de este mundo, todo el arte será más enriquecedor», argumenta.

Que Hozier es un cantante con una opinión sobre la actualidad no es ninguna novedad. Dedicó cerca de 10 minutos durante su noche en el Wizink para manifestarse contra las injusticias sociales y, entre ellas, una que le toca muy de cerca: «No es justo que paguéis vuestra entrada y estéis tan lejos». Tocó Cherry Wine y Unknown /Nth en una palestra cercana a la grada más alejada del escenario. Sus críticas y honestidad componen su esencia y son la tónica de temas que suenan a luminosidad difuminada, a oscuridad de la que siempre se puede escapar.

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