La loca historia de cómo dos chavales «sin un duro» de la Costa del Sol trajeron por primera vez a The Prodigy a España

<p>Dentro de unos días, el próximo 23 de julio, se cumplirán 30 años del primer concierto que dio la banda británica <strong>The Prodigy</strong> en España. En aquellos momentos, el grupo estaba despuntando en Reino Unido, sobre todo en los circuitos de fiestas ilegales, también conocidas como <i>raves</i>, que se organizaban en las afueras de las ciudades. Y aquí empezaban a sonar en los ambientes más conectados con la música electrónica que venía de Europa, sobre todo en la Costa del Sol. Pero ni mucho menos <strong>The Prodigy</strong> eran todavía el gran fenómeno masivo y mundial en el que se convirtieron años más tarde.</p>

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 Nico y Jason no tenían medios pero sí mucha imaginación: pincharon un teléfono de un vecino, convencieron al agente de la banda y la alojaron en un chalé con ‘okupas’ tras recogerla en una furgoneta. Todo para levantar un concierto mítico que acabó con Jesús Gil cabreado  

Dentro de unos días, el próximo 23 de julio, se cumplirán 30 años del primer concierto que dio la banda británica The Prodigy en España. En aquellos momentos, el grupo estaba despuntando en Reino Unido, sobre todo en los circuitos de fiestas ilegales, también conocidas como raves, que se organizaban en las afueras de las ciudades. Y aquí empezaban a sonar en los ambientes más conectados con la música electrónica que venía de Europa, sobre todo en la Costa del Sol. Pero ni mucho menos The Prodigy eran todavía el gran fenómeno masivo y mundial en el que se convirtieron años más tarde.

Y justo este julio, cuando se conmemora el 30 aniversario del primer concierto, la banda regresa de nuevo a España para actuar, primero, en el Icónica Sevilla Fest que se celebra en la Plaza de España (9 de julio), y después en el Bilbao BBK Live Festival (11 de julio).

El primer concierto del grupo en España fue un caluroso 23 de julio de 1994 en el chiringuito playero Banana Beach de Marbella, propiedad del Ayuntamiento marbellí. La entrada anunciaba el«mayor show de música de baile jamás visto en España», máquinas de espuma, de hacer humo, 25.000 watios de sonido y creaciones en láser «de verdad», en un evento en el que, incluso, se podía hacer puenting con una grúa. Además de la banda, hubo varios DJ, entre los que estaban Felipe Volumen, Man o Juanpe. Todo por 2.000 pesetas, si se compraba la entrada de forma anticipada. Aquel concierto atrajo a más de 8.000 jóvenes e inclusoal mismísimo Jesús Gil, entonces alcalde de Marbella.

Aquello acabó como el rosario de la aurora, con Jesús Gil echando a la gente, ya entrada la tarde y tras casi 24 horas ininterrumpidas de fiesta. «¡Pero qué cara de golfos y drogadictos tenéis! Borrachos, sois la escoria de este pueblo. Iros a vender droga, que no vais a hacer nada, drogadictos babosos», bramaba el entonces alcalde marbellí, expulsando del chiringuito Banana Beach a los jóvenes que habían acudido en masa a ver a la banda que sonaba en las raves. Y no querían que la fiesta terminase.

Aquel concierto ¡Pero qué cara de golfos y drogadictos tenéis!. Días después, Jesús Gil ordenó demoler el chiringuito. En la zona se construyeron un par de bloques de apartamentos a pie de playa. Ilegales, pero ahí siguen. Fue un hito en el urbanismo descontrolado que durante años reinó en Marbella de la mano de Gil y, también, el momento fundacional de la nueva música que arrasaría en Andalucía en la década de los 90: el breakbeat, que tan bien retrata el documental Break Nation. La electrónica que bailó Andalucía, dirigido por David Pareja.

Pero si épico fue el fin de fiesta del primer concierto de The Prodigy en España, legendaria fue también la contratación de la banda británica por parte de dos chavales afincados en la Costa del Sol de tan sólo 19 y 21 años -Nico y Jason- que no tenían «ni un duro», pero sí eran seguidores del grupo y ya estaban organizando sus primeras fiestas con DJ con su sello Satisfaxion. «Por nuestras venas ya corría sangre emprendedora», explica a EL MUNDO Nico Santiago, hoy convertido en un reputado promotor de música.

Su colega Jason Fox Male, ahora también promotor musical, vivía, hace treinta años, en una casa en Benalmádena Costa, sin luz ni agua ni teléfono, por supuesto. «Pero su vecino sí tenía», recuerda Nico. «Claro, y yo había visto tantas películas de espías alemanes que busqué un viejo teléfono que había en casa, pelé unos cables y lo conecté a la línea del vecino», detalla Jason. El ingenio dio resultado y, al poco, ¡había logrado línea telefónica!

Para conseguir el teléfono del grupo, se hicieron con un disco de The Prodigy [con el que posan en la foto que ilustra este reportaje] y de ahí sacaron el número. Marcaron y contactaron con la discográfica. «Somos promotores de música y queremos contratar a The Prodigy para que actúen en España», soltó con total naturalidad y en su perfecto inglés Jason, de 19 años. Para sorpresa de los dos jóvenes, les dijeron que sí. El caché era medio millón de pesetas (unos 3.000 euros) por la actuación más los vuelos de avión.

En el contrato que firmaron, el grupo pidió una limusina y alojarse en un hotel de cinco estrellas. Pero nada de eso pudieron ofrecerles Nico y Jason. Al aeropuerto fueron a recogerlos en furgoneta y los instalaron en una mansión con piscina que alquilaron en Marbella. «No se quejaron de nada, aquello les encantó y ellos alucinaban», afirma Jason, que destaca el «buen rollo» y el gusto por la música que los unía a todos. Para limar asperezas y ganarse a la banda, en la mesa del salón les dejaron, de regalo, algún producto natural para fumar. Y la banda «flipó» aún más.

Entrada del concierto de The Prodigy en Marbella de 1994.

La primera noche que pasaron los músicos británicos en el chalé marbellí, justo antes del concierto, «unos 10 o 12 currantes que veníamos de preparar todo el montaje del concierto nos colamos en la casa donde estaban ellos para dormir allí», cuenta Jason. Al verlos, los integrantes de The Prodigy se quedaron tan sorprendidos y estupefactos que ni les preguntaron ni mucho menos intentaron echarlos de allí. «Ellos tenían sus habitaciones y nosotros nos acomodamos como pudimos por el salón. Eso sí, para el día siguiente, de muy buen rollo, el manager ya nos dijo que querían estar solos». Para los aprendices de promotores no fue ningún problema. Después del concierto en el Banana Beach, ya «no dormimos en tres días».

En aquel primer show en Marbella, estuvieron los integrantes originales de la banda: Maxim Reality (maestro de ceremonias y vocalista), Liam Howlett (compositor y teclados), Keith Flint (bailarín y posteriormente segundo vocalista, fallecido en 2019) y Leeroy Thornhill (bailarín que dejó la banda años después). «Ver a Leeroy, con sus casi dos metros de altura, sobre en el escenario era una pasada. Fluía, como si fuera agua, con la música. De una zancada, iba de un extremo a otro», afirma Nico. Tan buen feeling hubo entre los promotores amateur y los músicos que al menos el bailarín se sumó al after posterior.

Durante la fiesta en el Banana Beach en Marbella y antes de que llegara Jesús Gil por la tarde, hubo varios intentos de cortar la música. Pero el público se negaba a irse de allí. En un rato, se organizó una colecta entre todos los asistentes y se recaudó más de un millón de pesetas. Y los DJ continuaron pinchando.

Pese a que la cita de hace 30 años en Marbella fue legendaria y todavía se pueden leer comentarios en vídeos de Youtube presumiendo de «yo estuve allí», lo cierto es que el sonido fue «bastante perruno», confiesa Jason. «Y una ruina» para los bolsillos, remata Nico. Jason se dedicó a acumular altavoces de diferentes marcas, tamaños y colores, pensando que así la potencia sería inmensamente mayor. Pero no fue como él esperaba y no había manera de que aquello sonara como debía. Es lo que tiene la falta de experiencia.

Sin embargo, al año siguiente, Jason y Nico, con su promotora Satisfaxion, lograron arrancarse la espina y organizaron un concierto «histórico» con The Prodigy en Rincón de la Victoria (Málaga). Fue el 18 de agosto de 1995 en la macrodiscoteca Yo. En ese año, el éxito de la banda había crecido como la espuma y de las 500.000 pesetas del caché para ir a Marbella se pasó a los 4,5 millones de pesetas, que incluyeron dos trailer llegados de Reino Unido con luces y sonido. «Fueron 80.000 vatios para 5.000 personas. Los graves cortaban el cuerpo. ¡Cómo sonaban!», evoca emocionado Nico.

Aquel concierto de The Prodigy de hace 30 años está magistralmente contado en el documental Break Nation. La electrónica que bailó Andalucía, dirigido por David Pareja, ahora en emisión en Movistar. En él se cuenta cómo surge en los años 90 el breakbeat, la música electrónica de ritmos rotos que triunfó en Andalucía en esa década. En todo ese movimiento musical, Jesús Gil fue una especie de «promotor indirecto» de las raves, como explica David Pareja.

La fiesta con The Prodigy en el Banana Beach fue la última. Después del concierto, Gil ordenó derribar el chiringuito

«En Inglaterra, las políticas de Margaret Thatcher provocaron que proliferaran las raves y aquí en España el fiel reflejo fue Jesús Gil», afirma. Fue así porque Gil quería trasladar la movida juvenil del puerto deportivo de Marbella a las afueras de la ciudad. «Le venía mal para vender pisos» todo aquel ruido de los jóvenes y, además, en aquella época es que «ni había restricción de horarios» en los locales nocturnos.

Para trasladar a los jóvenes, construyó el chiringuito Banana Beach. «Gil fue como el flautista de Hamelín» y atrajo a la zona a jóvenes de toda Andalucía que querían escuchar un tipo de música que, a principios de los años 90, comenzaba a sonar en la Costa del Sol, a través de los DJ británicos que estaban de vacaciones en la zona. Se trata de un proceso similar al que se produjo en los años 70 con las bases americanas, desde donde se irradiaba al resto de España la música que se estaba haciendo en el resto del mundo.

Con The Prodigy, Jason y Nico comenzaron su andadura en la música, organizando eventos musicales que cada vez fueron de mayores dimensiones. Incluso tenían firmado un contrato con Telecinco para que la serie de momento Al salir de clase incluyera una fiesta de Satisfaxion. La promotora malagueña también iba a salir en Crónicas Marcianas, líder de audiencia durante años.

Pero el contrato se rompió después de la fiesta que hubo el 2 de marzo de 2002, en el palacio de los deportes Martín Carpena de Málaga en la que dos jóvenes asistentes fallecieron tras consumir éxtasis. El breakbeat cayó en desgracia y los eventos se cancelaron. Tras años en el dique seco, ahora, de nuevo hay un resurgir de esta música. Y The Prodigy regresa a España. Jason cree que podrá escaparse para ver a la banda a Sevilla. Nico va a aprovechar sus vacaciones para ir al BBK de Bilbao, donde actúa The Prodigy. Todos con 30 años más.

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