Los lingüistas responden a Pérez-Reverte: «La RAE no es la Inquisición, la lengua es de todos, no solo de los escritores»

<p>En marzo de 2023, <a href=»https://www.elmundo.es/cultura/2023/03/04/64033149e4d4d88e058b45b7.html»>en mitad del debate sobre la necesidad o no de la tilde en solo</a>, se evidenció que algo pasaba en el Pleno de la <strong>Real Academia de la Lengua Española</strong> (RAE). Que existían diferencias notables entre dos facciones de la institución. Una en la que estarían los escritores y otra en la que se englobarían los técnicos o lexicógrafos. Casi tres años después, esa realidad ha vuelto a hacerse palpable a raíz de <a href=»https://www.elmundo.es/opinion/2026/01/11/6963fddefdddffc92e8b456e.html»>una tribuna que el académico <strong>Arturo Pérez-Reverte</strong> publicó ayer en las páginas de este periódico</a> bajo el título Por qué ni fija, ni limpia, ni da esplendor.</p>

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 En marzo de 2023, en mitad del debate sobre la necesidad o no de la tilde en solo, se evide  

En marzo de 2023, en mitad del debate sobre la necesidad o no de la tilde en solo, se evidenció que algo pasaba en el Pleno de la Real Academia de la Lengua Española (RAE). Que existían diferencias notables entre dos facciones de la institución. Una en la que estarían los escritores y otra en la que se englobarían los técnicos o lexicógrafos. Casi tres años después, esa realidad ha vuelto a hacerse palpable a raíz de una tribuna que el académico Arturo Pérez-Reverte publicó ayer en las páginas de este periódico bajo el título Por qué ni fija, ni limpia, ni da esplendor.

Usando la máxima de la Academia, el escritor defiende que la institución ha renunciado a «su papel normativo y cultural con la claridad, coherencia y autoridad que el antiguo lema sugería». Reverte defiende que la RAE se pliega a la «presión externa» para admitir «construcciones que hace años habría considerado erróneas», que ha «externalizado» la función de fijar un criterio sobre la lengua a los medios de comunicación por «miedo» a que se califique de «elitista» a la institución, permitiendo «un registro cada vez más vulgar, adaptado al lenguaje de redes sociales», o que la actual dirección está fomentando una «marginación» de los escritores porque «ha roto el vínculo histórico, el respeto mutuo, el equilibrio entre creación literaria y técnica lingüística».

Varias fuentes del Pleno confiesan en conversación con este periódico que existe «mucho ruido en torno» a la RAE, que se están produciendo «disputas muy extrañas» y que algunas decisiones dejan «fuera de juego» a los escritores, como pueden ser el propio Pérez-Reverte, Álvaro Pombo o Carlos García Gual. Otro académico asegura que se está produciendo un «sorpasso» de los denominados técnicos o lexicógrafos sobre ese otro grupo a la hora de afrontar los acuerdos. Sin embargo, otras fuentes niegan que esa sea la realidad y señalan que «se producen debates internos como siempre ha habido». El uso o no de la tilde en la palabra solo, por ejemplo. O la pertinencia de adaptar el lenguaje a los usos de la ciudadanía. Ese es el nuevo foco de fricción entre académicos.

«La Academia no es la Inquisición, no tiene la llave de todo lo que es correcto. La Academia es notario de la lengua, que es de todos los hablantes no solo de los escritores», apunta Salvador Gutiérrez Ordoñez, director desde el año 2008 del Departamento de Español al día, un equipo de filólogos y lingüistas encargados de lo que sería el servicio de atención a consultas lingüísticas de la Academia. El académico se muestra contrario a la tesis que defiende Reverte y apunta que «hubiera sido deseable que ese debate se planteara dentro de la Academia antes de hacerlo en la esfera pública». «El uso del lenguaje es el que manda y los técnicos defendemos que no se puede estar todo el día con el estropajo. Nuestra labor no es prohibir ni reñir, esa es una mirada muy antigua, lo que debemos hacer es orientar», incide el filólogo.

Una línea similar es la que explora Guillermo Rojo, también filólogo y académico desde el año 2000. «Las lenguas están cambiando continuamente y a eso nos corresponde prestarle atención en la Academia. No nos podemos quedar encerrados en un único modelo. Además de que no veo cambios importantes en los procedimientos de la organización», asegura el gallego. Y como ejemplo cita que en el Diccionario de Autoridades, el primer diccionario editado por la Real Academia en el siglo XVIII, «ya se prestaba atención tanto a los autores que podemos considerar del canon como a otros textos que podían ser un decreto de tasas». «No he observado ningún cambio importante en los procedimientos que se abordan en este momento. Que se preste atención a todos los textos no quiere decir que se estén priorizando unos sobre otros. Pero es que debemos prestar atención, sobre todo ahora que tenemos un banco de datos mucho más amplio y mucho mejor», concluye.

También hay académicos que, prefiriendo el anonimato en sus opiniones, afirman que «es muy complicado llegar a acuerdos» en este momento. «Nada es sagrado, por supuesto, pero es ciertamente complejo cerrar acuerdos cuando las ópticas son tan distantes. Esto es más complejo que una cuestión de bandos, pero es algo que también afecta», señala un académico en conversación con este periódico. Otro agrega: «No podemos estar en una disputa continua, esto no puede convertirse en dos facciones de la RAE que estén enfrentadas siempre. Porque la política lingüística es algo que se debe tomar en serio».

Uno de los más veteranos en el Pleno de la RAE es Víctor García de la Concha, director de la Academia entre 1998 y 2010 y miembro de la misma desde 1991 -solamente Pere Gimferrer, nombrado en 1985, le supera en años en la institución-. El académico asturiano defiende que «el español es uno y diverso» además de «muy amplio». Y que esa diversidad «no es un defecto, sino que es un enriquecimiento». «No puede ser la misma lengua la que habla alguien en Asturias, en Andalucía, en Latinoamérica o en Estados Unidos, donde también tenemos un grueso de hablantes. Y además el español es un instrumento vivo que está cambiando. No es igual hoy que en el siglo XVI porque tampoco puede serlo», remarca. Y sigue: «La organización hoy es una organización perfecta, pero también complicada porque hay que estar siempre atentos a los nuevos términos. Lo que sí estamos teniendo es una dificultad para la comunicación. Nos falta proyección hacia el exterior tanto en los acuerdos que adoptamos como en la propia actividad».

Dentro de esas complejidades a las que se enfrenta la Academia, el ex director apunta también a la relación de equilibrio que la RAE debe mantener con el resto de la academias de la lengua española en los países de América Latina, reunidas en la ASALE -la asociación donde se agrupan las de 23 países y que preside la RAE-, con la política panhispánica. «No se puede desatender la realidad idiomática de tantos millones de hablantes. De hecho, en nuestras reuniones siempre hay miembros permanentes de las academias de otros países y cada año se van renovando otros dos, entre los distintos países, que también asisten», ahonda Víctor García de la Concha.

El escritor Álvaro Pombo, en conversación telefónica con este diario, afirma que, en estos momentos, en la Academia existe «la contraposición clara entre decantarse por el uso o hacerlo por la norma» y que la institución «se ha decantado por el uso frente a la norma». Es uno de los argumentos que esgrime precisamenete Pérez-Reverte en su artículo en las páginas de EL MUNDO pero, a diferencia de su compañero, Pombo no considera que esto pueda ser perjudicial para la lengua española. «Me parece que ese es un argumento un poco anticuado. La gente habla mal el español, claro, pero es que también los ingleses hablan mal el inglés y la Academia no debe estar en eso, sino en garantizar unas pautas», comenta el novelista y poeta cántabro.

El director de la RAE, Santiago Muñoz Machado, que hoy compartirá acto en la entrega de los premios Zenda con Arturo Pérez-Reverte, no se ha pronunciado respecto a la crítica que ha trasladado el académico. Sin embargo, fuentes de la Real Academia Española manifiestan que «han hecho una primera valoración sobre el escrito del académico Pérez-Reverte»: «Se trata de una opinión personal y, desde luego, respetable sobre algunos aspectos parciales del funcionamiento de la Academia. Se va a proceder con rigor al análisis de las críticas que contiene con los directores y especialistas de los departamentos concernidos. El Pleno verificará si cuenta con el apoyo de algún académico más, el alcance y realidad de los datos en que se basa y, en su caso, propondrá las medidas que convengan para corregir con urgencia, en la medida en que sea posible, los defectos de funcionamiento que el académico Pérez-Reverte ha hecho públicos. Comenzará a debatirlos de modo inmediato y se espera que el señor académico pueda exponer y defender sus propuestas en el pleno de la institución», detallan desde la institución.

Esta situación se encuadra también en un momento particular para la Real Academia Española. A finales de este año, la institución tendrá que abordar la sustitución del actual director al vencer su mandato. Ese es uno de los puntos que despierta suspicacias en el seno del organismo. Cabe recordar que las palabras del director del Cervantes, Luis García Montero, contra el actual dirigente ya abordaban esa cuestión de la sucesión, durante el Congreso Internacional de la Lengua Española en Arequipa, el pasado mes de octubre. «Las diferencias que haya las podremos conversar una vez acabado el congreso, en España, incluida la preparación de la sucesión del director de la RAE», deslizaba García Montero en aquella rueda de prensa conjunta. Uno de los nombres que ya se deslizó durante aquella polémica fue el de Juan Luis Cebrián, ex director ejecutivo del Grupo Prisa y muy crítico con el actual Gobierno de la Nación. Aunque gran parte de las fuentes consultadas por este diario aseveran que «aún es demasiado pronto para centrarse en esa cuestión» y que «todavía puede haber muchos cambios».

Pero eso vendrá más adelante.

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