Mexicanos compran menos comida chatarra gracias a los sellos de advertencia: estudio

Entre los hallazgos más importantes del estudio está que la implementación del etiquetado ha reducido las compras de alimentos chatarra en México.
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 Entre los hallazgos más importantes del estudio está que la implementación del etiquetado ha reducido las compras de alimentos chatarra en México.Leer el texto completo en sinembargo.mx  

Uno de los hallazgos más importantes de la investigación es que la implementación del etiquetado ha reducido las compras de alimentos chatarra en México.

Ciudad de México, 29 de junio (SinEmbargo).– A casi cuatro años de que se implementó en México la modificación a la NOM-051, que obligó a la industria de la comida chatarra a incluir el etiquetado frontal de advertencia en sus productos, una investigación realizada por el Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) revela los primeros frutos de esa legislación: los mexicanos han disminuido el consumo de refrescos y alimentos no saludables.

El estudio “Disminuciones autoreportadas en las compras de alimentos no saludables seleccionados como resultado de la implementación de etiquetas de advertencia en población joven y adulta mexicana”, publicado el pasado 14 de junio en la revista médica International Journal of Behavioral Nutrition and Physical Activity, fue realizado por los investigadores Alejandra Contreras Manzano, Christine M. Blanco, Claudia Nieto, Kathia L.Quevedo, Jorge Vargas Meza, David Hammond, James F. Thrasher, Simón Barquera y Alejandra Jáuregui.

Entre los hallazgos más importantes destaca que la implementación de las etiquetas de advertencia nutricional ha reducido las compras de alimentos no saludables en México: “Estos resultados subrayan el potencial impacto positivo de la política de etiquetado, particularmente en subpoblaciones con niveles más bajos de educación y entre adultos indígenas”.

Porcentaje de participantes que informaron disminuciones en las compras de alimentos después de la promulgación del etiquetado. Foto: International Journal of Behavioral Nutrition and Physical Activity.

La investigación, que a decir de los autores no buscó en un primer momento evaluar el comportamiento de compra luego de la implementación del etiquetado frontal, mostró que, un mes y un año después de la promulgación de la Norma Oficial Mexicana, más de un tercio de los jóvenes y casi la mitad de los adultos dijeron que este sistema de etiquetado los llevó a disminuir la compra de diversos alimentos poco saludables.

“Este es el primer estudio que describe los cambios autoinformados en las compras de alimentos no saludables debido a la implementación del etiquetado nutricional frontal del empaque en México. Estos hallazgos demuestran un impacto positivo de la política de etiquetado, cuyo objetivo es promover opciones de alimentos más saludables”, se lee en el documento.

La investigación, que utilizó información del Estudio Internacional de Políticas Alimentarias (conocido con las siglas en inglés IFPS), analizó los datos de personas de 14 años o más en México en los años 2020 y 2021. Los participantes fueron reclutados principalmente a través del Consumer Insights Global Panel de Nielsen y sus paneles de socios. Además, se reclutó una sobremuestra de encuestados adultos con menor nivel educativo a través de Qualtrics y sus paneles asociados en 2021.

Los participantes elegibles fueron adultos de 18 a 100 años de edad y jóvenes de 14 a 17 años residentes en México.

Para la encuesta de adultos, se enviaron invitaciones por correo electrónico con enlaces únicos de acceso a la encuesta. Para la de jóvenes, a los padres/tutores se les proporcionó información sobre el estudio y se les pidió permiso para que sus hijos participaran. Sólo se invitó a participar a un niño por hogar.

El etiquetado de advertencia alerta sobre productos con exceso de azucares. Foto: SinEmbargo.

El estudio fue revisado y recibió autorización ética a través de un Comité de Ética en Investigación de la Universidad de Waterloo, la Junta de Revisión Institucional de la Universidad de Carolina del Sur (solo encuesta de 2021) y el Comité de Ética en Investigación del Instituto Nacional de Salud Pública en México.

De acuerdo con los resultados, los participantes informaron cambios percibidos en sus compras de alimentos en nueve categorías diferentes en donde las etiquetas de advertencia nutricional eran comunes: cola (Coca-Cola, Pepsi y otros), refrescos (Sprite, Orange Crush, Fanta, entre otros), refrescos dietéticos (Coca-cola Zero, Pepsi de Dieta y otros), bebidas de frutas azucaradas (limonada, té helado, SunnyD, ponche/cóctel de frutas), barras de caramelo, chocolate, papas fritas, postres y cereales azucarados.

En general, el 44.8 por ciento de los adultos y el 38.7 por ciento de los jóvenes informaron haber comprado menos categorías de alimentos no saludables debido a la implementación del etiquetado nutricional, en especial consumieron menos refrescos de cola, refrescos regulares y dietéticos.

El etiquetado actual de advertencia en los productos estableció que al tener una advertencia el producto no podría contener ningún personaje. Foto: Moisés Pablo Nava, Cuartoscuro.

También se observó que el etiquetado causó un mayor impacto en las compras reportadas por las mujeres, personas que se autoidentificaron como indígenas, personas con sobrepeso, personas con menor nivel educativo, personas con mayores conocimientos sobre nutrición, hogares con niños y aquellos que desempeñan un papel importante en la compra de alimentos en el hogar.

Además, los adultos que informaron una mayor ingesta de agua y un menor consumo de bebidas azucaradas aseguraron que el principal motivo de esta decisión fue el etiquetado de alimentos.

LA OPOSICIÓN DE LA INDUSTRIA DE LA CHATARRA 

Desde el año 2016, cuando se decretó estado de emergencia epidemiológica en México debido a los altos índices de obesidad y diabetes, la Alianza por la Salud Alimentaria, que agrupa un conjunto de asociaciones civiles y profesionistas preocupados por el sobrepeso en el país, alertó que se tenía que reorientar las políticas públicas y modificar la legislación del etiquetado por una que realmente informara a los consumidores sobre el contenido de los alimentos.

La realidad era evidente: siete de cada diez adultos mexicanos vivían con sobrepeso en 2016 y eso colocó a México en el primer lugar mundial en obesidad infantil y el segundo en obesidad en adultos, superado solo por Estados Unidos. Actualmente ocupa el número cinco, según el último reporte de la Federación Mundial de Obesidad.

La razón por la que México dejó crecer este problema de salud también era notoria: el cabildeo de la industria de la comida chatarra en el Congreso que frenó por años una regulación más rigurosa del etiquetado. El sistema que estaba vigente hasta 2020 era el de Guías Diarias de Alimentación (GDA), que consistía en mostrar los porcentajes de azúcares totales, grasa saturada, otras grasas, sodio y calorías de una porción del producto respecto a las cantidades recomendadas en una dieta de 2 mil kilocalorías.

Es decir, el consumidor no podía saber si lo que consumía era saludable.

El 1 de octubre de 2020 entró en vigor la nueva Ley de Etiquetado Frontal en alimentos y bebidas industrializadas, que consta de cinco sellos en forma de octágonos. Foto: Rogelio Morales, Cuartoscuro

Esta situación cambió en octubre de 2019, cuando diputados y senadores aprobaron diversas reformas a la Ley General de Salud para establecer un nuevo etiquetado en alimentos y bebidas no alcohólicas a fin de que éstas incluyeran información veraz, visible y de fácil comprensión sobre el nivel de grasas saturadas, azúcar, sodio y calorías en sus productos.

La modificación a la Ley General de Salud, que incluyó la Norma Oficial Mexicana 051 (NOM-051), entró en vigor el 1 de octubre de 2020 y obligó a las empresas a etiquetar sus productos para advertir a los mexicanos sobre altos niveles de azúcar, grasa, calorías, sodio, edulcorantes y cafeína no recomendables en niños en productos ultraprocesados.

Además, de octubre de 2020 a abril de 2021, desaparecieron personajes como osos o tigres en los empaques de productos que contenían ingredientes críticos (con exceso de alimentación) y que durante décadas atrajeron a niños y niñas.

El nuevo etiquetado, que provocó el rechazo de la industria con más de 100 amparos, consta de cinco sellos de advertencia y dos leyendas precautorias para alimentos y bebidas no alcohólicas preenvasados que superen límites establecidos de ingredientes críticos para la salud.

Etiquetado en alimentos. Foto: INSP.

Además, los productos pequeños (superficie de exhibición menor que o igual a 40 cm2) presentan micro-sellos que indican el número de ingredientes críticos para la salud que contiene el producto.

Sellos de advertencia. Foto: INSP.

En general, las empresas se oponían al etiquetado con el que los productos incluyen etiquetas de advertencias como: “exceso de calorías”, “exceso de sodio” y la advertencia de contenido de edulcorantes “no recomendables” para niños.

De los más de 100 amparos interpuestos por empresas como Barrilito, Coca-Cola Femsa, Hershey’s, Santa Clara, Herdez, Alimentos del Fuerte, Nutrisa y McCormick, tres llegaron a la Segunda Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), la cual resolvió el pasado 9 de abril –por unanimidad de votos– que el etiquetado frontal para alimentos y bebidas no alcohólicas es válido al tratarse de una medida que protege la salud de las personas y el derecho a la información de los consumidores.

Los amparos en revisión fueron el 227/2022 y 358/2022, en los que determinó no amparar a las empresas Santa Clara y Desde el Corazón del Fruto.

Uno de los efectos del etiquetado fue que las empresas modificaron sus ingredientes. Foto: Cuartoscuro.

Los expertos consideran que la decisión de la Suprema Corte fue determinante para echar abajo el argumento de las empresas que afirmaban que la NNOM-051 no tenía sustento científico.

“Estos sellos de advertencia tienen toda la evidencia científica, están apoyados por organismos internacionales de salud y se ha probado que son entendibles, incluso por niños”, dijo en entrevista Alejandro Calvillo, director de la organización El Poder del Consumidor.

Agregó que la legislación de etiquetado en México ha producido dos efectos: uno es la reformulación de productos por parte de empresas como Bimbo, Nestlé y Kellogg’s, que bajaron la concentración de algunos de ingredientes que tenían exceso de azúcar, grasas o sodio. El segundo son los autoreportes de consumidores que comunican que han reducido el consumo de productos que tienen estas advertencias.

Guadalupe Fuentes López
Periodista con más de una década en medios digitales. Edita y escribe sobre temas de economía, corrupción, política, derechos humanos
en Sinembargo al Aire

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