Oliver Laxe: «Es nuestra culpa que los jóvenes no vayan al cine. Les hemos dado pan bimbo y su paladar ya no está acostumbrado al pan de cereal puro»

<p>Hace apenas siete días, <strong>Oliver Laxe</strong> esperaba en <strong>Los Ángeles</strong>, junto a su equipo, el desenlace para <i><strong>Sirat</strong></i> en los Globos de Oro. Hasta llegar a la sala del hotel Dorint de Berlín en la que ahora está sentado, con productores, responsables de vestuario y sonido… repartidos por los polletes de las ventanas ante la amplitud del grupo y la escasez de espacio, el gallego ha hecho parada en <strong>Nueva York</strong>, <strong>Londres</strong> -con coloquio incluido con Luca Guadagnino- y finalmente la capital germana. Y, en las próximas semanas vendrán Pontevedra para los Feroz, <a href=»https://www.elmundo.es/cultura/premios-goya/2026/01/13/6966558dfdddffb9778b457f.html»>Barcelona para los Goya</a> y, por qué no, de nuevo Los Ángeles para los Oscar con su campaña previa por Estados Unidos. Casi un nómada, como los protagonistas de la película que le han traído aquí.</p>

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 El director gallego consiguió este sábado con ‘Sirat’ cinco Premios del Cine Europeo, todas las categorías técnicas en las que participaba  

Hace apenas siete días, Oliver Laxe esperaba en Los Ángeles, junto a su equipo, el desenlace para Sirat en los Globos de Oro. Hasta llegar a la sala del hotel Dorint de Berlín en la que ahora está sentado, con productores, responsables de vestuario y sonido… repartidos por los polletes de las ventanas ante la amplitud del grupo y la escasez de espacio, el gallego ha hecho parada en Nueva York, Londres -con coloquio incluido con Luca Guadagnino- y finalmente la capital germana. Y, en las próximas semanas vendrán Pontevedra para los Feroz, Barcelona para los Goya y, por qué no, de nuevo Los Ángeles para los Oscar con su campaña previa por Estados Unidos. Casi un nómada, como los protagonistas de la película que le han traído aquí.

«Es muy excitante todo porque hacemos cine para esto, para compartirlo. Volver a Berlín para mí ha sido como estar en casa pese a ser tan diferente a España. Es como verdaderamente una muestra de europeidad sentir eso», asegura el gallego, que, este sábado en los Premios del Cine Europeo, se llevó cinco estatuillas, todas las de las categorías técnicas en las que competía, pese a que los premios principales estuvieron monopolizados por Valor Sentimental. El número más alto para una película española igualada con Hable con ella de Almodóvar.

«Con esta campaña [de premios] obviamente tengo el ego muy excitado, me cuesta controlarlo porque estoy dentro. Luego la vida está tan bien hecha que encuentra la manera de humildarte y de decirte que el éxito no es esto. Los cineastas estamos todo el tiempo buscando sentido a lo que hacemos, que es lo más difícil, yo estoy tranquilo porque la vida me está diciendo que claramente estoy en el camino», incide Laxe, en un encuentro con un reducido grupo de periodistas españoles en Berlín.

Y esa campaña, la de los premios, aún puede cambiar este jueves cuando la Academia de Hollywood anuncie los candidatos al Oscar que Laxe y su equipo recibirán en un encuentro con público en el Espacio Movistar de Madrid. Sirat tiene cinco opciones en las preselecciones -las llamadas shorlists- y aspira a ser la película española con más nominaciones de la historia. En Estados Unidos, la acogida de la cinta de Laxe está siendo positiva y una figura como Paul Thomas Anderson, según el relato del gallego, tuvo que parar la película a los 10 minutos, levantarse de la cama donde la estaba viendo y sentarse en el cine que tiene en la planta baja de su casa para seguir en una pantalla grande.

«No hay un gremio que se dé más premios que el cine, hay un punto donde deberíamos calmarnos un poco, ¿no? Si hay opciones para los Oscar sería bonito, pero también lo serían unas vacaciones anticipadas», bromea el cineasta gallego. Y sigue: «Tampoco hemos mitificado nosotros mucho aquello [Estados Unidos] y estando allí lo desmitificas aún más. Yo no sé si Sirat hace diez o 15 años hubiera estado en la posición en la que está para los Oscar, pero me parece sano que se hayan abierto a cinematografías mundiales y se haya rejuvenecido […] Allí siempre me dicen que Sirat es una película que no se podría hacer en Hollywood. Yo les digo que en Europa tampoco porque somos conscientes de que esto es un pequeño milagro que nace de Movistar Plus y un sentimiento de responsabilidad».

Los cinco premios del Cine Europeo -películas como Un simple accidente, reciente Palma de Oro en Cannes, se fueron de vacío- muestran que Sirat es una candidata fuerte en esta carrera. Y también que una cinta, alejada de lo comercial y aún más de lo convencial, tiene ahora cabida en los grandes escenarios -como ya mostró la victoria aplastante de Anora en los últimos Oscar-. «Nunca he creído mucho esa dialéctica de que hay un cine de autor y un cine comercial. El mal llamado cine comercial tampoco era un cine tan comercial y mucho cine de autor no tiene alma, está hecho desde el cálculo y es predecible. Queremos compartir, hacer películas que se vean porque hacer una película es demencial y te lleva a tus límites», apunta Laxe.

Concretamente a Sirat -y a su director- la llevó a que «el miedo» se instalase como el motor creativo del proyecto. El miedo como «clave» de una película que gusta a la crítica, triunfa en los premios y ha encontrado un público fiel en los cines -en España ya supera los tres millones de euros de taquilla-. «Es una película arriesgada y recibimos un feedback bastante desesperanzador cuando estábamos buscando financiación. Los agentes de ventas y alguna otra televisión internacional muy conocida consideraban que era un suicido esta película. Y es normal porque tomamos muchos riesgos en la forma en que tenemos de confiar en el espectador».

Pero este acabó yendo, en parte gracias también al boca a boca de lo que proponía el imponente despliegue sonoro de Sirat, y arrastrando a un público no habitual, sobre todo por joven, una de las grandes lagunas que desde la pandemia asolan las salas. «Estamos contentos, sobre todo de que se ha confirmado la atracción de un público joven que era nuestra intención. Es nuestra culpa y nuestra responsabilidad que los jóvenes no vayan a los cines, rompámonos la cabeza para volver a convocarlos porque son ultra sensibles y se les estaba maltratando. Se les ha dado forraje, pan bimbo y tienen el paladar acostumbrado al azúcar y a los procesados. Cuando les das un pan de centeno o con un cereal puro pues el paladar no está preparado. Hay que trabajarlo únicamente por la sensibilidad está ahí», afirma el cineasta.

Y, como cierre, Laxe aborda lo político que está en Sirat, que lleva años marcando la temporada de premios con la situación en Ucrania, Gaza y -este año- Irán o con el nombramiento de Trump y su intervención en Venezuela y que siempre se cuela en las galas. Aunque la edición de este año de los Globos de Oro fue especialmente aséptica. No así la de los Premios del Cine Europeo de este sábado. «Yo creo que no hay nada más político que intentar abrir el corazón a la gente. Ahí es donde debemos poner el acento y que la gente hable con el corazón cuando gana un premio. Creo que muchos ponen más esfuerzos en mostrar una pose que en elegir sus proyectos. Tener proclamas muy políticas, pero luego hacer una película con Netflix me parece una pura contradicción que anula tu discurso«, expone el cineasta. Y culmina: «También yo relativizo mucho ese lado ideológico que tienen estas galas porque lo importante es que hagamos las películas más rigurosas y profundas posibles porque eso es lo que eleva el nivel de conciencia de la gente y va a hacer que se cure el imaginario colectivo».

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