<p>Saint-Tropez se prepara este miércoles, en calma y bajo un cielo azul gélido, para rendir <strong>un último homenaje a Brigitte Bardot</strong>, con una lista restringida de invitados, tal y como hubiera deseado la estrella de proyección mundial. A primera hora de la mañana se han depositado coronas de flores y se ha colocado un retrato de BB, como se la conocía en Francia, a la entrada de la pequeña iglesia de Notre-Dame de l’Assomption.</p>
La actriz será despedida en el pueblo en el que vivió hasta el final y que contribuyó a colocar como gran icono internacional de la jet set. El entierro será sencillo, como fue el deseo de la estrella francesa
Saint-Tropez se prepara este miércoles, en calma y bajo un cielo azul gélido, para rendir un último homenaje a Brigitte Bardot, con una lista restringida de invitados, tal y como hubiera deseado la estrella de proyección mundial. A primera hora de la mañana se han depositado coronas de flores y se ha colocado un retrato de BB, como se la conocía en Francia, a la entrada de la pequeña iglesia de Notre-Dame de l’Assomption.
Decenas de periodistas y admiradores se congregan ya en los alrededores, mientras los fotógrafos toman posiciones frente a una de las pantallas donde se retransmitirá la ceremonia a partir de las 11.00 horas. El café emblemático del pueblo, Le Sénéquier, se ha llenado desde primera hora de turistas y vecinos.
Nathalie Jacquot, de 60 años, se cruzó con BB en varias ocasiones cuando trabajaba como taxista en Cannes: «Tenía su carácter». Pero, añade, «la queríamos de todos modos, pese a las críticas», resume. «Así que hacemos el esfuerzo por ella: al fin y al cabo, fue la revolución de la mujer«.
La misa por BB, fallecida el 28 de diciembre a los 91 años, está reservada a los invitados de la familia y de la Fundación Brigitte Bardot, en este pequeño puerto mediterráneo que ella misma impulsó -para su disgusto- hasta situarlo en el primer plano de la jet set internacional.
El defensor de las ballenas Paul Watson ha sido uno de los primeros en llegar para rendir homenaje a esta apasionada de la causa animal. En una entrevista publicada el martes por la noche en Paris-Match, su marido, Bernard d’Ormale, con quien compartió su vida durante 33 años, reitera que ella quería «un entierro sencillo», a imagen de quien se retiró del cine en plena gloria en 1973 para llevar una vida «de campesina».
La personalidad de la antigua actriz, que desató enfurecidas críticas en varias ocasiones por declaraciones racistas y homófobas, divide. El Gobierno estará representado por Aurore Bergé, ministra delegada de Igualdad entre mujeres y hombres. La ex candidata presidencial de la extrema derecha Marine Le Pen y el diputado gaullistaNicolas Dupont-Aignan han anunciado cada uno su presencia a título «amistoso».
Su marido ha revelado al semanario que la estrella estaba siendo tratada de un cáncer, que había adelgazado y sufría fuertes dolores de espalda. Confiesa, además, haberle sostenido la mano hasta el final, hasta el amanecer de aquel 28 de diciembre en que murió «rodeada de los animales que amaba por encima de todo y de mí, que la amaba».
Bernard d’Ormale cuenta que se incorporó al «oírla decir Pioupiou, ese pequeño apodo que nos dábamos en la intimidad, y luego se acabó». Describe cómo «una plenitud, una serenidad se dibujaron en su rostro». «Y volvió a estar extraordinariamente bella, como en su juventud», subraya.
En la pequeña iglesia de Notre-Dame de l’Assomption, con su emblemático campanario y sus muros pintados en tonos cálidos, se han colocado sillas blancas y ramos de flores sencillas y campestres como adornos en los bancos. Un fotógrafo de Afp ha podido ver un corazón enviado por la cantante Mireille Mathieu, o una corona con mimosa, esencia local, de parte del periodista Michel Drucker y de su esposa.
El interior del templo lo preside un gran retrato de Brigitte Bardot, con amplia sonrisa, el cabello canoso y fondo azul.
La celebración se retransmitirá ante el ayuntamiento para los vecinos, en pantallas instaladas al efecto, pero las cadenas de televisión, presentes en masa, deberán arreglárselas sin señal oficial.
Tras la iglesia, el cortejo pasará cerca de los distintos puntos de retransmisión y «el público está invitado a acompañar el convoy con un homenaje respetuoso», según el ayuntamiento, antes de la inhumación estrictamente privada en el cementerio marino, frente al Mediterráneo, no lejos de La Madrague, la casa de pescadores donde vivió y falleció.
El lunes, los operarios acudieron a grabar su nombre en la tumba donde ya reposan sus padres y abuelos, cerca de las de Eddie Barclay, figura de la jet set de Saint-Tropez, o de Roger Vadim, su primer marido, que la convirtió en una estrella internacional con Y Dios… creó a la mujer.
Hacia las 14.00 horas, el ayuntamiento ha organizado en una ladera verde «un momento de encuentro, de amistad y de homenaje público».
Si bien contribuyó de manera decisiva a la fama internacional del «bonito pueblecito de pescadores» en los años 50, BB mantuvo relaciones a veces tensas con Saint-Tropez, fustigando la explosión del lujo y del turismo de masas que lo han convertido en «una ciudad de multimillonarios», como lo describía en su libro Mon BBcédaire, publicado en septiembre.
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