<p><a href=»https://www.elmundo.es/cultura/cine/2026/01/05/695b5b14e85ece79308b4589.html»>Paul Thomas Anderson</a> es un genio del cine. <a href=»https://www.elmundo.es/cultura/cine/2025/09/17/68ca82e0e4d4d8ca2d8b459c.html»><i>Una batalla tras otra </i></a>no ha hecho más que confirmar lo que para muchos ya era una evidencia. Su ejercicio de <strong>cine furioso, atrevido y provocador</strong> hizo lo que se esperaba en la gala de los Globos de Oro: dominar de principio a fin. Terminó con cuatro galardones, incluyendo el de mejor comedia, mejor guion y mejor director para el venerado realizador, además de la estatuilla como secundaria para Teyana Taylor por un papel tan brutal como el de la revolucionaria Perfidia que ya es historia del séptimo arte.</p>
El filme de Paul Thomas Anderson domina la noche con cuatro estatuillas, mientras Chloé Zhao y Jessie Buckley brillan en la categoría de drama
Paul Thomas Anderson es un genio del cine. Una batalla tras otra no ha hecho más que confirmar lo que para muchos ya era una evidencia. Su ejercicio de cine furioso, atrevido y provocador hizo lo que se esperaba en la gala de los Globos de Oro: dominar de principio a fin. Terminó con cuatro galardones, incluyendo el de mejor comedia, mejor guion y mejor director para el venerado realizador, además de la estatuilla como secundaria para Teyana Taylor por un papel tan brutal como el de la revolucionaria Perfidia que ya es historia del séptimo arte.
Lo de menos es que la enésima obra maestra de Anderson fuera distinguida como comedia cuando tiene muy poco de eso. Lo de menos, o una espléndida torpeza porque dejó espacio para que en la misma noche brillara casi con la misma fuerza el descomunal talento de otra superdotada de este oficio: la china Chloé Zhao. Hamnet, una película tan irrefutable como sobrecogedora, cerró la noche en el hotel Beverly Hilton de Los Ángeles con el Globo de Oro a mejor drama y encumbrando a su protagonista como mejor actriz, la irlandesa Jessie Buckley.
Steven Spielberg, uno de los productores del filme sobre la devastadora muerte del hijo de William Shakespeare con 11 años, se rindió al talento de la realizadora de Nomadland. «Sólo había una cineasta en todo el planeta que pudiera contar la historia de Agnes y Will, y de los espíritus de la tierra y del bosque. Y esa era la excepcional, extraordinaria y brillante Chloé Zhao», señaló.
El agente secreto (Brasil) también tuvo una velada para recordar. No sólo amargó los sueños de victoria de la candidata española a mejor cinta extranjera, Sirat, sino que disfrutó con la victoria de Wagner Moura como mejor actor de drama. Sinners, el thriller de terror dirigido por Ryan Coogler, acabó asimismo con dos galardones, incluyendo el mejor desempeño en taquilla, en una categoría de reciente creación que pretende destacar e incentivar la asistencia a salas de cine.
Stellan Skarsgard dio la sorpresa al imponerse a Sean Penn, el favorito entre los aspirantes a mejor actor secundario. Aprovechó sus segundos de gloria a los 74 años para romper una lanza en favor de las salas de cine. Dijo que espera que la gente vaya al cine a ver esa «pequeña película noruega» porque la experiencia comunal en salas es «una especie en extinción».
El triunfo de Rose Byrne como mejor actriz de comedia por Si pudiera, te daría una patada fue uno de los pocos sobresaltos agradables de una gala previsible. Byrne sea batía el cobre con pesos pesados como Emma Stone (por Bugonia), Chase Infiniti (por Una batalla tras otra) o Cynthia Erivo (por Wicked II), pero la ganadora del Oso de Plata por su trabajo en el Festival de Berlín, logró mantener la racha. La australiana interpreta a Linda, una terapeuta y madre abrumada que debe lidiar con la enfermedad misteriosa de su hija, un marido ausente y una vida que se desmorona, en un drama psicológico con toques de comedia oscura.
Por su parte, Timothée Chalamet, hizo lo propio como mejor actor de comedia por Marty Supreme. El actor de 30 años interpreta a un carismático y ambicioso jugador de pingpong en la década de 1950 que sueña con convertirse en el mejor del mundo y lucha sin descanso por lograrlo, a pesar de tener que compaginar su pasión con trabajos modestos y las dificultades de la vida en Nueva York.
The Pitt no defraudó y confirmó su favoritismo al imponerse en las dos categorías a las que aspiraba. El Globo de Oro a mejor serie de drama representa el espaldarazo definitivo para este exitoso drama médico, creado por Scott Gemmill y producido por John Wells, que ha logrado capturar la atención del público y de la crítica gracias a su mezcla de tramas intensas y su casi enfermiza atención al detalle.
Pero el gran triunfo de la noche no se limitó a la serie en sí. Noah Wyle, su indiscutible protagonista, se llevó también el premio a mejor actor de drama, consolidando el que es, sin duda, el mejor momento de su carrera tras más de tres décadas como actor.
Pero por número de premios, nada más sobresaliente que lo de Adolescencia, la sobrecogedora miniserie limitada de Netflix que narra la historia de un niño de 13 años arrestado por la muerte de una compañera de clase. Se llevó todo a lo que aspiraba, cuatro premios de cinco nominaciones, teniendo en cuenta que tenía a dos actores compitiendo en la misma categoría.
La noche también fue propicia para Seth Rogen, productor y protagonista de The Studio, la sátira de Apple sobre los entresijos de la industria hollywoodiense. «Pensé que la única forma de recibir era crear un programa para recibir ir uno falso», apuntó con ironía Rogen. Dos de tres premios para la serie que parece haberle tomado el relevo a Hacks en el mundo de la comedia.
Por cierto que su protagonista, Jean Smart, ya lleva tres Globos de Oro como mejor actriz por la misma comedia oscura que sigue los pasos de Deborah Vance, una veterana comediante de Las Vegas que intenta revitalizar su carrera. «Soy una perra codiciosa», dijo entre risas al recibir el galardón.
Nikki Glaser se atrevió a presentar la gala por segundo año consecutivo, recurriendo a la manida estrategia de mofarse de los presentes, sin demasiado éxito. Su monólogo resultó más bien insustancial. Lo más divertido de la noche vino de una fuente insospechada: Judd Apatow. El realizador salió a entregar el premio a mejor director y aprovechó para mofarse de las películas que cada año nominan los Globos de Oro en la categoría de comedia y que nada tiene que ver con el género.
Recordó haber boicoteado la gala hace diez años después de que Marte, de Ridley Scott, ganara la estatuilla por delante de su cinta, Y de repente tú, recordando algunas de «las comedias» de Scott como Alien, Gladiator y Blade Runner. No está mal que alguien se lo recuerde de vez en cuando a la organización.
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