Albert Pla, cantante y actor: «Siempre admiré a Tejero, todos soñamos alguna vez con entrar a tiros en el Congreso»

Entrevistar a Albert Pla (Sabadell, 59 años) tiene algo de superposición cuántica. Uno no sabe cuántos albertplas existen simultáneamente, cuántas configuraciones del mismo personaje son posibles, qué es real o si todo es puro pitorreo. Lo único cierto ahora mismo es que el cantante y actor aparece al otro lado de la pantalla en plano contrapicado, lámpara naranja en el techo y camiseta imperio, para anunciar gira y nuevo disco a partir de noviembre. Su título es puro Schrödinger: No quiero hablar de mí, pero yo.

 No traten de entender nada. Actor, cantautor, titiritero y provocador salvaje, saca nuevo álbum tras el verano y promete emociones «happy, happy, tinky, winky, punky, punky»  

Entrevistar a Albert Pla (Sabadell, 59 años) tiene algo de superposición cuántica. Uno no sabe cuántos albertplas existen simultáneamente, cuántas configuraciones del mismo personaje son posibles, qué es real o si todo es puro pitorreo. Lo único cierto ahora mismo es que el cantante y actor aparece al otro lado de la pantalla en plano contrapicado, lámpara naranja en el techo y camiseta imperio, para anunciar gira y nuevo disco a partir de noviembre. Su título es puro Schrödinger: No quiero hablar de mí, pero yo.

No tengo muy claro si es el título más narcisista posible o el menos.
No sé… Sólo es un frase que oigo mucho y que siempre me ha hecho mucha gracia.
¿Usted tiene mucho ego?
Yo no, pero los demás se pueden ir a la mierda.
¿Qué porcentaje real de Albert Pla hay en Albert Pla?
Hay un Albert Pla público, el de las canciones, las obras de teatro, las películas o los libros. Y luego está el Albert Pla de las entrevistas, que soy yo pero en modo me van a preguntar cosas… Supongo que igual que tú, no soy el mismo comiendo en mi casa que respondiendo cosas.
¿Y cuál es el real?
No sé. Yo me siento muy comediante, la verdad. Me siento como los titiriteros que van de pueblo en pueblo montando el circo y al día siguiente desmontan y se van. Mi trabajo siempre ha sido ese. Luego, cuando llego a casa, espero a que se me ocurran ideas y, cuando se me ocurren, las disfruto.
¿Cuánto hay de provocación en su versión pública?
Provocar es innato, ¿no? Algo tendrás que provocar cuando te muestras en público, aunque no todas las sensaciones sean happy, happy, tinky, winky, punky, punky. ¿Sabes?
Ajá… En su última canción, ‘El Mortadela’, canta sobre los peligros de cantar lo que no se debe. ¿Es autobiográfica?
Hay un poco de mí, claro. Pero esta canción la hice, sobre todo, porque me pareció muy divertido que, en un momento dado, en este país hubiera un cantante en la cárcel como era Pablo Hasél, otro exiliado, que era Valtònyc, y uno desterrado de su barrio, que era Morad. Me pareció espeluznantemente gracioso.
¿Usted sigue cantando lo que no debe?
Alguna vez, pero con el tiempo te vas dando cuenta de en qué lugares ya no encajas. Además, ¿cuántos policías más quieres que mate?
Ahora canta que «hay que matar al patrón».
Es que yo siempre admiré mucho a Tejero. Es el personaje político que más me interesa de este país, porque hizo lo que todos hemos soñado alguna vez en nuestras vidas, que es entrar a tiros en el Congreso.
Tenga cuidado, que la última vez que dijo que había que «cargarse a los de Podemos y Ciudadanos antes de que tuvieran guardaespaldas» acabó en el juzgado.
Al final me absolvieron, ¿sabes? E imagino que nadie me podrá denunciar ahora por hablar de un hombre tan heroico como Tejero.

«A partir de ahora no voy a hacer nada sin inteligencia artificial. Éste será mi último disco sin ella. Estoy harto de la inteligencia humana»

¿Por qué se lía parda cada vez que le entrevistamos?
Yo creo que hay gente que lee cosas sobre mí que no debería. Debería pasar la página o hacer así con el dedito.
Dice que responde tonterías porque los periodistas solo le preguntamos tonterías. ¿Qué pregunta lleva esperando toda la vida?
La verdad es que nunca esperé que me hicieran ninguna pregunta. Porque responder es super complicado, es un entresijo de sensaciones.
¿Podemos repasar un momento su hemeroteca? En 2014 dijo que le encantaría que Cataluña fuese independiente, pero que no pensaba mover un dedo por ello.
Pues menos mal, ¿no? Menos mal que no moví ni un dedo, españoles, que si no, ya seríamos independientes. Jajajaja.
Un año antes reconoció que le daba asco ser español… ¿Cómo ha celebrado el Mundial de fútbol?
Me la suda mucho, claro. Prefería que ganase Argentina, por supuesto, pero, vaya, que me da igual. Al menos se confirma que hoy en día con un porro y una raya puedes llegar muy lejos. Incluso ganar la final de un Mundial de fútbol.
En 2023 aseguró que los votantes de Vox se lo pasarían pipa en sus conciertos. A este paso se le van a llenar…
Yo he vivido con Franco, con socialistas y con peperos. Y todos son una pandilla de hijos de puta. O sea, que bienvenidos los nuevos.
También posó para este periódico con un cartel en la puerta del Congreso de los Diputados exigiendo controles de alcohol y drogas en el Parlamento. ¿Dónde diría que hay más yonquis y más borrachos hoy: en el mundo de la música o en el de la política?
Pues mira, hace 20 años te hubiera dicho que empate, pero yo creo que ahora en el mundo de la política, porque los jóvenes cantantes ya no se drogan mucho.
¿Y los políticos sí?
Hombre… Si no, ¿qué explicación le das?

«Yo creo que cuando vaya al cielo todos los muertos me van a decir: ‘Hombre, Dios, por fin has llegado'»

Volvamos entonces a las nuevas canciones. En ‘Perdónenme’ dice que el mundo es ahora mucho peor que cuando se le ocurrió nacer. ¿Tan mal está la cosa?
Sí, a veces lo pienso. Yo he perdido todas mis batallas sociales. Todo lo que pensaba de niño no se cumplió.
¿Por ejemplo?
Pensaba que no habría guerras, que todo el mundo comería, que habría más igualdad, que el planeta estaría bien… Pensaba que se arreglarían las cosas, que viviría en un mundo más justo, mejor, donde se respirara progreso en el buen sentido, donde se amara la cultura, la sensibilidad, la inteligencia. Pero la humanidad está haciendo su recorrido desde hace miles de años.
¿Su recorrido hacia dónde?
Hacia salir del planeta. Yo creo que el planeta es una plataforma de lanzamiento de humanos hacia otros lugares, mundos donde no haya virus, con el aire, el tamaño y la temperatura que queramos para acercarnos a la inmortalidad.
¿A usted le gustaría ser inmortal?
A mi sí, claro.
¿Y no le da miedo el futuro?
¡Qué va! Por mí pueden asfaltar el Everest, que yo no lo voy a ver. Entre que hacen una concesión y empiezan las obras, se pelean los gobiernos, un pequeño desfalco de la constructora y tal… Ya pueden empezar.
¿Le asusta la inteligencia artificial?
A mí nada. La gente que está preocupada es gente mayor de 40 años que empieza a tener envidia de la gente de 15 y quiere imaginarse mundos horrendos para ellos. Y en el fondo lo que quieren es ser como ellos. Si puedes hacer una canción con inteligencia artificial, ¿por qué no la vas a hacer? O escribir una novela… Hay mucha gente que tiene ideas que hasta ahora no podía hacer. Pues que las haga. La creatividad siempre está bien.
¿Usted usa mucho ChatGPT?
Yo uso todas las inteligencias artificiales: para trabajar, para estudiar, para informarme… A partir de ahora no voy a hacer nada sin inteligencia artificial porque me divierte. De hecho, éste será mi último disco sin inteligencia artificial. Estoy harto de la inteligencia humana.
¿Y se fía de la tecnología?
¡Para nada! Pero es que tampoco me he fiado nunca de lo que me contaban los libros.
Dicen los estudios que hay un repunte de la fe entre los jóvenes. A usted, que ha sido cura en el cine y ha estado al lado de La Mesías, ¿qué le parece este ‘revival’ de la fe?
Es que lo de no morirse es genial. Y si Dios te lo promete, no me extraña que mucha gente se apunte.
¿Usted cree en Dios?
No, no, nunca he creído. Yo creo que cuando vaya al cielo todos los muertos me van a decir: «Hombre, Dios, por fin has llegado».

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