Estados Unidos lleva años confiando en los drones para ampliar sus capacidades militares sin poner en riesgo a los pilotos, siendo el MQ-9 Reaper uno de sus grandes referentes. Sin embargo, el cambio en los conflictos y el aumento de las defensas antiaéreas están obligando a replantear el futuro de estos sistemas, por ello, la compañía General Atomics ha presentado Wildfire, un nuevo dron que aspira a recoger el testigo del Reaper y adaptarse a las exigencias de la guerra moderna.
El diario Interesting Engineering informa que este nuevo concepto de aeronave no tripulada de largo alcance pretende ser el próximo ‘Sistema Aéreo No Tripulado’ (UAS, por sus siglas en inglés) del Pentágono, ya que puede realizar misiones de inteligencia, vigilancia, reconocimiento y ataque gracias a su alcance de 18.500 kilómetros. Además, tiene la capacidad de transportar hasta cuatro misiles antibuque de largo alcance AGM-158C (LRASM) y coordinar enjambres de hasta 100 aeronaves bajo control semiautónomo.
Por otro lado, como parte del nuevo programa de ‘Aeronaves Modulares Masivas’ (MMA, por sus siglas en inglés) del Pentágono, Wildfire combina gran capacidad de carga útil, autonomía y conectividad. Sin embargo, todavía no se han publicado las especificaciones detalladas ni las imágenes de la aeronave, debido a que Wildfire sigue siendo un concepto, aunque su llegada pone de manifiesto cómo están cambiando las expectativas del ejército estadounidense respecto a las aeronaves no tripuladas.
¿Por qué se quiere sustituir al dron MQ-9 Reaper?
El MQ-9 Reaper se ha convertido en uno de los principales activos no tripulados de Estados Unidos durante décadas, con participación en numerosas operaciones de vigilancia y ataque en distintas zonas de conflicto. Sin embargo, las pérdidas sufridas en los últimos años han puesto de manifiesto la vulnerabilidad de estos drones de gran tamaño y velocidad relativamente baja cuando operan en espacios aéreos cada vez más disputados, teniendo en cuenta que la flota de Reaper ha registrado bajas durante las operaciones contra Irán.
A esta situación se suma que el MQ-9A ya no se fabrica, lo que dificulta la sustitución de las aeronaves perdidas. Por lo tanto, ante este escenario, el Pentágono trabaja en el programa MMA, que está destinado a desarrollar una nueva generación de sistemas no tripulados para las próximas décadas. Por ello, General Atomics considera que las Fuerzas Armadas estadounidenses necesitan, por un lado, una solución a corto plazo que permita recuperar la capacidad perdida de drones no tripulados de gran autonomía y altitud media y, por otro, una plataforma pensada para responder a las necesidades de conflictos futuros.
En este contexto, Wildfire representa la propuesta de General Atomics para esa nueva generación de aeronaves no tripuladas, ya que podría transportar hasta cuatro misiles LRASM, lo que le permitiría asumir un papel relevante en operaciones antibuque a larga distancia.
Además, su capacidad para coordinar un elevado número de aeronaves semiautónomas apunta hacia un modelo de operaciones en el que un único operador pueda controlar varios sistemas no tripulados al mismo tiempo. De esta forma, el Wildfire no solo buscaría reemplazar las capacidades actuales del Reaper, sino adaptarlas a un escenario de combate cada vez más automatizado y conectado.
EEUU presenta Wildfire, un nuevo dron letal con 18.500 km de alcance capaz de transportar cuatro misiles y coordinar enjambres de aeronaves.
Estados Unidos lleva años confiando en los drones para ampliar sus capacidades militares sin poner en riesgo a los pilotos, siendo el MQ-9 Reaper uno de sus grandes referentes. Sin embargo, el cambio en los conflictos y el aumento de las defensas antiaéreas están obligando a replantear el futuro de estos sistemas, por ello, la compañía General Atomics ha presentado Wildfire, un nuevo dron que aspira a recoger el testigo del Reaper y adaptarse a las exigencias de la guerra moderna.
El diario Interesting Engineering informa que este nuevo concepto de aeronave no tripulada de largo alcance pretende ser el próximo ‘Sistema Aéreo No Tripulado’ (UAS, por sus siglas en inglés) del Pentágono, ya que puede realizar misiones de inteligencia, vigilancia, reconocimiento y ataque gracias a su alcance de 18.500 kilómetros. Además, tiene la capacidad de transportar hasta cuatro misiles antibuque de largo alcance AGM-158C (LRASM) y coordinar enjambres de hasta 100 aeronaves bajo control semiautónomo.
Por otro lado, como parte del nuevo programa de ‘Aeronaves Modulares Masivas’ (MMA, por sus siglas en inglés) del Pentágono, Wildfire combina gran capacidad de carga útil, autonomía y conectividad. Sin embargo, todavía no se han publicado las especificaciones detalladas ni las imágenes de la aeronave, debido a que Wildfire sigue siendo un concepto, aunque su llegada pone de manifiesto cómo están cambiando las expectativas del ejército estadounidense respecto a las aeronaves no tripuladas.
El MQ-9 Reaper se ha convertido en uno de los principales activos no tripulados de Estados Unidos durante décadas, con participación en numerosas operaciones de vigilancia y ataque en distintas zonas de conflicto. Sin embargo, las pérdidas sufridas en los últimos años han puesto de manifiesto la vulnerabilidad de estos drones de gran tamaño y velocidad relativamente baja cuando operan en espacios aéreos cada vez más disputados, teniendo en cuenta que la flota de Reaper ha registrado bajas durante las operaciones contra Irán.
A esta situación se suma que el MQ-9A ya no se fabrica, lo que dificulta la sustitución de las aeronaves perdidas. Por lo tanto, ante este escenario, el Pentágono trabaja en el programa MMA, que está destinado a desarrollar una nueva generación de sistemas no tripulados para las próximas décadas. Por ello, General Atomics considera que las Fuerzas Armadas estadounidenses necesitan, por un lado, una solución a corto plazo que permita recuperar la capacidad perdida de drones no tripulados de gran autonomía y altitud media y, por otro, una plataforma pensada para responder a las necesidades de conflictos futuros.
En este contexto, Wildfire representa la propuesta de General Atomics para esa nueva generación de aeronaves no tripuladas, ya que podría transportar hasta cuatro misiles LRASM, lo que le permitiría asumir un papel relevante en operaciones antibuque a larga distancia.
Además, su capacidad para coordinar un elevado número de aeronaves semiautónomas apunta hacia un modelo de operaciones en el que un único operador pueda controlar varios sistemas no tripulados al mismo tiempo. De esta forma, el Wildfire no solo buscaría reemplazar las capacidades actuales del Reaper, sino adaptarlas a un escenario de combate cada vez más automatizado y conectado.
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