Miguel Ángel Cuevas del Toro publica “El Jardín de Nadie”, un poemario que invita a recorrer el lugar donde guardamos lo que no sabemos dejar ir

 El autor jalisciense debuta con una obra poética concebida como un viaje simbólico que culmina en la figura del Peregrino

Hay lugares que no aparecen en ningún mapa y, sin embargo, todos conocemos. Miguel Ángel Cuevas del Toro, nacido en Ciudad Guzmán y residente en Tamazula de Gordiano (Jalisco, México), ha querido darle forma a uno de ellos en “El Jardín de Nadie”, su primera publicación. Un poemario sobre la soledad, el amor, la pérdida y la memoria que se lee como un recorrido y que se habita como un refugio.

De unos poemas compartidos a un libro

El origen de la obra se remonta a unos dos años atrás. El autor compartía ocasionalmente algunos de sus poemas en redes sociales con un pequeño grupo de personas, sin imaginar que aquellos textos pudieran convertirse en un libro. Fue una lectora, a quien él llama la señorita K, quien le sugirió dar ese paso.

Poco a poco aparecieron nuevos textos, ideas y personajes, y lo que empezó como una colección de poemas acabó siendo también una manera de ordenar pensamientos, recuerdos, personas y experiencias que habían dejado huella en él.

Un jardín hecho de personas

“El Jardín de Nadie” nace de fragmentos de personas que el autor fue conociendo en distintos lugares y etapas de su vida. Algunas le parecieron demasiado dulces; otras habían aprendido a vivir de una forma distinta a la que él esperaba. En cada una encontró algo que admirar, algo que envidiar o algo que le hacía cuestionarse a sí mismo.

De esa mirada atenta a las contradicciones, las fortalezas y las heridas de los demás surge el corazón del libro: aquello que las personas dejan en nosotros incluso después de haberse marchado. «No todo lo que aparece en el libro ocurrió literalmente, pero casi todo nació de algo que observé, sentí o aprendí de alguien más», explica Cuevas del Toro.

Tres maneras de entrar en el jardín

El propio autor propone tres formas de leer su obra. La primera, como un conjunto de poemas sobre emociones, recuerdos, pérdidas, deseos y distintas formas de observar la vida. La segunda, como un recorrido: el libro está dividido en secciones que representan distintos momentos y estados emocionales, y que conducen poco a poco al lector hacia su figura central.

La tercera, la que más le interesa, es entenderlo como un lugar simbólico: un jardín donde terminan las cosas que hemos dejado atrás, las personas que recordamos y todas esas partes de nosotros mismos que creemos haber perdido. 

Él mismo lo resume en una frase: «Un lugar donde van a parar todas esas cosas que alguna vez fueron nuestras y que todavía no hemos aprendido a dejar ir».

El Peregrino, un reflejo del lector

Lo que distingue a “El Jardín de Nadie” de otros poemarios es que sus textos no funcionan solo de forma independiente. En conjunto, dejan aparecer una historia y un protagonista: el Peregrino, alguien que busca autoconocimiento y calma sin saber del todo qué busca ni dónde lo encontrará. Un personaje que, en palabras del autor, representa también al lector: alguien que avanza, pierde cosas, encuentra otras y sigue buscando un lugar donde sentirse en paz.

Lejos de presentar las emociones como algo perfecto o sencillo, el libro alterna momentos de belleza con otros incómodos, oscuros y contradictorios. Una propuesta pensada para quienes disfrutan de la poesía, de la introspección y de los ambientes melancólicos, y para cualquier lector que busque textos abiertos a su propia interpretación. «Si alguien termina de leerlo y encuentra un poema que le hace pensar “esto también me ha pasado”, entonces siento que el libro ya consiguió algo importante», señala.

Primeros lectores y nuevos proyectos

Los primeros ejemplares ya han llegado a manos de lectores de distintas edades, entre ellos compañeros de su generación y uno de sus profesores, que han recibido la obra con gran satisfacción. Para el autor, ver a otras personas dedicar su tiempo a algo que antes solo existía en sus libretas ha sido uno de los momentos más especiales del proceso.

Cuevas del Toro concibe este primer libro como un experimento y un punto de partida. Su próximo objetivo es escribir una novela que explore con mayor profundidad algunas de las ideas y atmósferas que comienzan a asomar en “El Jardín de Nadie”.

Letrame Grupo Editorial, acompañamiento en el proceso creativo

“El Jardín de Nadie” se publica con Letrame Grupo Editorial, una editorial que acompaña a cada autor en todas las fases de publicar un libro, desde la edición y el diseño hasta la distribución y la difusión en medios. Un apoyo especialmente valioso para quienes publican por primera vez, como reflejan las opiniones de los autores que ya han confiado en el sello y que cualquier escritor puede consultar buscando opiniones Letrame.

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