Por la mañana, antes de vestirse de luces, Miguel de Pablo se acercó hasta la estatua de José Cubero «Yiyo» para dejar un ramo de flores a sus pies. Cuarenta y un años después, la memoria del príncipe del torero que dejó su vida en La Corredera sigue teniendo un lugar reservado en Colmenar Viejo, que guardó un minuto de silencio en su honor.
El colmenareño corta tres orejas en una tarde marcada por la emoción y la entrega y triunfa junto al francés, que pasea dos trofeos pese a resultar lesionado en su primero
Por la mañana, antes de vestirse de luces, Miguel de Pablo se acercó hasta la estatua de José Cubero «Yiyo» para dejar un ramo de flores a sus pies. Cuarenta y un años después, la memoria del príncipe del torero que dejó su vida en La Corredera sigue teniendo un lugar reservado en Colmenar Viejo, que guardó un minuto de silencio en su honor.
Quizá por eso De Pablo salió a la plaza con una responsabilidad especial, con la obligación íntima de no fallar. Y no falló, como tampoco lo había hecho en el mismo escenario 365 días antes.
El colmenareño salió a por todas. Recibió a su primero con una larga cambiada en el tercio antes de torear con gusto a la verónica. Brindó a sus paisanos, midió al toro en una primera fase de tanteo y asentamiento antes de lograr lo mejor, como hace un año, al natural. Fueron dos tandas en las que supo esperar al toro, con el toque preciso siempre, que fueron valoradas por unos tendidos que pidieron la oreja para él después de una estocada que necesitó de un golpe de verduguillo.
El quinto tuvo más duración que sus hermanos y De Pablo volvió a crecer en otra faena de entrega y a más por ambas manos. El final en las cercanías, manoletinas incluidas, caldeó los ánimos de los colmenareños, entregados a su torero, que paseó otras dos orejas y que volvió a honrar a Yiyo 41 años después y a cuya estatua regresó después para ofrecerle su triunfo aún de luces.
En la puerta grande lo acompañó Clemente, que cayó de pie en su debut como matador en La Corredera. Cadencioso a la verónica, aprovechó el francés la mayor codicia inicial del tercer toro para torear ligado en redondo. Cuando el toro bajó revoluciones apareció la parte más interesante de su toreo: la izquierda, con clase y la naturalidad. Tenía el premio en la mano y no dudó en volcarse a la hora de entrar a matar. Salió prendido y maltrecho de la suerte suprema y pasó a la enfermería, en la que fue atendido de una luxación en el codo. La plaza se quedó en silencio. Román tuvo que rematar al toro con el verduguillo y a Clemente le llevaron la oreja.
Regresó para matar al sexto infiltrado y sin chaquetilla. El fuerte castaño al que se enfrentó tuvo nobleza. El francés administró la faena condicionado por su lesión y planteó buena parte de la misma con la mano derecha. Lo templó, lo toreó y, cuando el toro empezó a venirse abajo, se metió entre los pitones para buscar la oreja que le llevó a salir a hombros junto a De Pablo, pese a tener que utilizar hasta en dos ocasiones el descabello.
Román se quedó fuera de la fiesta. El primero casi se lo lleva por delante en el primer lance y dejó clara desde ese momento su tendencia a apretar hacia dentro por el pitón izquierdo. El valenciano no quiso perder tiempo con la muleta y se puso directamente a torearlo en redondo. Hubo dos series estimables y una tercera más rotunda, más asentada, que hizo sonar la música. Pero el descabello se llevó cualquier opción de premio.
El cuarto, un serio cornalón colorado, le dio pocas opciones. Román lo intentó en vano y se fue de vacío.
Plaza de toros de La Corredera. Domingo, 30 de agosto de 2026. Segunda de la Feria de los Remedios. Más de un tercio de entrada. Toros de Manuel Assunçao Coimbra, serios por delante, nobles en conjunto aunque faltos de fondo; los mejores, el 5º, ovacionado en el arrastre, y el 6º.
Román, de azul pavo y oro. Estocada atravesada y descabello (ovación). En el cuarto, dos pinchazos, estocada y cuatro descabellos. Aviso (silencio).
Miguel de Pablo, de blanco y oro. Estocada y descabello (oreja). En el quinto, estocada atravesasa y descabello (dos orejas). Salió a hombros.
Clemente, de azul añil y oro. Estocada de la que sale prendido y descabello por parte de Román (oreja). En el sexto, estocada atravesada y dos descabellos. Aviso (oreja). Salió a hombros
Se guardó un minuto de silencio por el 41 aniversario de la muerte de José Cubero ‘Yiyo’.
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