Diego Urdiales vuelve a tocar el cielo del toreo en Colmenar Viejo

Diego Urdiales ya había cuajado en Colmenar Viejo, en 2021, una de las tardes más importantes de su carrera. Tanto, que cuando al torero de Arnedo se le pregunta por las cinco cumbres que escogería para llevarse consigo, aquella de Los Remedios aparece siempre entre las elegidas. Cinco años después, lo que parecía difícil de repetir volvió a suceder en el mismo ruedo de La Corredera. Urdiales volvió a tocar el cielo del toreo en Colmenar. Y lo hizo ante un toro por el que prácticamente solo él apostó. Porque de salida no invitaba precisamente al optimismo ya que fue un toro mirón y haciendo cosas extrañas con la vista.

 El riojano firma una obra maestra ante el cuarto y sale a hombros junto a David de Miranda, Víctor Hernández y el mayoral de Juan Manuel Criado, que lidió una buena corrida de toros en el exitoso cierre  

Diego Urdiales ya había cuajado en Colmenar Viejo, en 2021, una de las tardes más importantes de su carrera. Tanto, que cuando al torero de Arnedo se le pregunta por las cinco cumbres que escogería para llevarse consigo, aquella de Los Remedios aparece siempre entre las elegidas. Cinco años después, lo que parecía difícil de repetir volvió a suceder en el mismo ruedo de La Corredera. Urdiales volvió a tocar el cielo del toreo en Colmenar. Y lo hizo ante un toro por el que prácticamente solo él apostó. Porque de salida no invitaba precisamente al optimismo ya que fue un toro mirón y haciendo cosas extrañas con la vista.

Pero Urdiales no desistió. Con la paciencia y la maestría que dan los años, fue metiéndolo en la muleta, suavizando poco a poco aquella condición hasta conseguir que el toro acabara entregándose al gobierno de su muleta. Y entonces llegó lo mejor: el toreo al natural, extraordinario, de soberbio temple, profundidad y una belleza de las que se quedan en la retina. Urdiales toreó con una pureza y una torería descomunales, imponiendo su concepto sobre un toro que terminó entregándose y sacando muy buen fondo. La plaza se puso en pie, la emoción se apoderó de los tendidos y el propio torero rompió en júbilo después de una estocada soberbia, en todo lo alto. Dos orejas para una obra de enorme dimensión. El toreo más caro de la Feria de los Remedios.

Genuflexo había recibido a su primero a la verónica, muy torero, más asentado por el pitón derecho, por donde remató con una media de categoría. Se pegó un volatín el toro y cambió su condición en la muleta, mostrando su tendencia a dormirse por el pitón izquierdo, mientras embestía por arriba y se defendía por el derecho. Lo toreó con oficio en redondo y, curiosamente, fue al coger la izquierda cuando llegaron los mejores momentos, con tres naturales de categoría.

Sacó buen aire el segundo en el capote de David de Miranda, solvente por delantales en el recibo y en el quite posterior por chicuelinas y tafalleras. El inicio de faena fue soberbio, con ayudados por alto de rodillas, dos de ellos por abajo, por la izquierda, larguísimos . Ya en pie mantuvo el buen tono, sobre todo al natural, antes de acortar distancias, con los pitones a milímetros de la taleguilla antes del epílogo por manoletinas.

El quinto tuvo calidad. Precioso de hechuras, tomó por abajo las telas que le ofreció David de Miranda, que de nuevo inició de manera exitosa, por abajo. Las series surgieron ligadas y con cercanía y al natural lo llevó toreado muy por abajo. Fue ahí cuando el toro bajó un punto. Y la faena también. Es por eso que el premio se quedó en una oreja después de dejar una soberbia estocada.

Víctor Hernández se encajó de recibo desde la primera verónica y cuidó después al toro en el caballo. Brindó al público y llamó desde los medios al toro para iniciar la faena por estatuarios. Tras una tanda en redondo muy asentado, interpretó el toreo al natural ofreciendo el pecho y llevando la muleta muy por abajo. Respondió el toro y fue a más la faena, con la verdad por bandera. Una estocada le valió la primera oreja.

No quiso quedarse fuera de la puerta grande y salió a por todas frente al sexto, que apuntó cosas extraordinarias pero que sin embargo se rajó mediada la faena. Hasta entonces, Víctor Hernández lo cuajó con la pureza como principal virtud, mostrando un concepto y un valor extraordinarios. Una estocada le valió otra oreja y posibilitó la foto histórica de los tres toreros a hombros junto al mayoral de la ganadería de Juan Manuel Criado, que propició un cierre por todo lo alto de la Feria de los Remedios 2026-

Plaza de La Corredera. Martes, 1 de septiembre de 2026. Cuarta de la Feria de los Remedios. Media entrada. Toros de Juan Manuel Criado, de buen juego excepto el complicado 1; bueno aunque a menos el 2; de buen pitón izquierdo el 3; sacó buen fondo el serio 4; de gran calidad el 5, a menos; bueno el 6, que se rajó.

Diego Urdiales, de caña y azabache. Estocada tendida (silencio). En el cuarto, gran estocada. Aviso (dos orejas).

David de Miranda, de verde hoja y oro. Pinchazo y estocada (oreja). En el quinto, estocada (oreja).

Víctor Hernández, de lila y oro. Estocada tendida (oreja). En el sexto, estocada (oreja). Salió a hombros con Urdiales y Miranda.

 Noticias de Cultura

Recomendación