Hacía tiempo que no se hablaba tanto de un estreno en el cine en Estados Unidos, aunque sea para mal. Poco importa que la crítica especializada haya vapuleado la nueva película sobre una parte de la vida de Michael Jackson, Michael. La conversación no ha cesado en torno a su figura estos días, ya sea porque el biopic ha roto récords en taquilla, con 218 millones de dólares recaudados en todo el mundo, o porque en toda la cinta no hay mención alguna a su lado más oscuro: las acusaciones de abuso sexual de menores que marcaron la parte final de la carrera del ídolo mundial del pop. Si el tema sobre la mesa es Michael Jackson, un tipo capaz de armonizar el calcetín blanco sobre el mocasín oscuro, siempre hay algo que decir.
Han dado igual las malas críticas, el sobrecoste de la producción y los escandalosos olvidos: el público, hambriento de nostalgia, llena salas y deja 218 millones de dólares en su primer fin de semana
Hacía tiempo que no se hablaba tanto de un estreno en el cine en Estados Unidos, aunque sea para mal. Poco importa que la crítica especializada haya vapuleado la nueva película sobre una parte de la vida de Michael Jackson, Michael. La conversación no ha cesado en torno a su figura estos días, ya sea porque el biopic ha roto récords en taquilla, con 218 millones de dólares recaudados en todo el mundo, o porque en toda la cinta no hay mención alguna a su lado más oscuro: las acusaciones de abuso sexual de menores que marcaron la parte final de la carrera del ídolo mundial del pop. Si el tema sobre la mesa es Michael Jackson, un tipo capaz de armonizar el calcetín blanco sobre el mocasín oscuro, siempre hay algo que decir.
El largometraje, dirigido por Antoine Fuqua, se estrenó el pasado viernes en Estados Unidos con una respuesta extraordinaria del público. Los 97 millones de dólares ingresados en casa suponen el mejor arranque de todos los tiempos para una biografía musical, por delante de Straight Outta Compton, la película sobre los raperos de N.W.A, que ingresó 60 millones en 2015. El éxito de Michael es una noticia inmejorable para el estudio detrás de la producción, Lionsgate, que se apunta el segundo mejor estreno de su historia tras los 102 millones de dólares ingresados por la segunda parte de Los juegos del hambre, también en 2015.
Y eso que había una batería de dudas de inicio, no solo por los 200 millones de dólares que ha costado la cinta, sino por las complicaciones que se han ido presentando por el camino. La más intrincada fue un cambio obligado de guion tras haber incluido en la película un fragmento de una demanda por abuso sexual infantil presentada contra Jackson en 1993.Los productrores descubrieron entonces que no se podía hacer mención alguna al caso por una cláusula en el acuerdo extrajudicial entre el cantante y el joven denunciante. Tan solo ese contratiempo costó 10 millones de dólares adicionales en demoras.
Michael ha llegado con polémica y retraso de más de un año a las pantallas y se ha topado de frente con un aluvión de objeciones. Era previsible. Desde el comienzo, quedaba claro que nada medianamente crítico podía salir de una biografía autorizada, producida también por los albaceas del patrimonio de Jackson, John McClain y John Branca, que han controlado todo el proceso. En Hollywood la han tachado de «pieza de museo de cera» y de largometraje superficial. Michael «blanquea» la figura de Jackson, evitando la parte controvertida de su vida.
El único que se libra de la quema es Jaafar Jackson, el sobrino del cantante, que fue el elegido para interpretar a su tío. Jaafar es un joven californiano de 29 años que ha asombrado por su parecido físico y por su talento para replicar los movimientos de la estrella mundial del pop. Y así, ha logrado levantar de sus asientos a muchos de los incondicionales de Jackson, según contaba el analista David Gross, que cada semana analiza los resultados de las cintas en taquilla.
Gross atribuye el éxito al factor nostalgia y al hecho de que una parte de los espectadores solo buscaban disfrutar con la música de su ídolo, como si estuvieran asistiendo a un concierto en pantalla grande. Al igual que Bohemian Rhapsody o Elvis, Michael recrea algunas de las actuaciones más icónicas del artista, desde Billie Jean hasta Thriller y Beat it, con el cebo de la experiencia en Imax para estirar aún la recaudación.
Después, está la disociación entre la música y la vida personal del cantante. Son cientos de miles de fans los que parecen haber perdonado sus pecados. La prueba está en los espectáculos sobre su figura que siguen llenando teatros cada noche: MJ, el musical de Broadway, One, la producción del Cirque Du Soleil en Las Vegas y similares.
Es así cómo el patrimonio de Jackson ha pasado de la ruina en la muerte del cantante en 2009, con una deuda superior a los 450 millones de dólares, a facturar una fortuna cada año. De acuerdo a Billboard, el patrimonio del artista de Indiana generó mil millones de dólares en el año tras su muerte. La misma revista tiraba del cliché al decir que valía más muerto que vivo.
El problema son las acusaciones que siguen amenazando la buena marcha de la máquina recaudadora de millones. Jackson y sus albaceas han insistido siempre en su inocencia, especialmente tras ser absuelto por un jurado en 2005 en el único juicio penal al que se enfrentó. Pero por delante queda la demanda presentada por Wade Robson y James Safechuck, que sostienen que fueron manipulados y abusados sexualmente por el rey del pop, además de la de los hermanos Cascio, que en una entrevista con Oprah Winfrey aseguraron en público que nunca habían sido víctimas de abuso, y que años después rectificaron, alegando que habían sido presionados por el entorno de Jackson para mentir.
Hace unos meses se hizo pública la disputa relacionada con un acuerdo extrajudicial de aproximadamente 11 millones de dólares, alcanzado en 2020. Sin embargo, los Cascio no están satisfechos. En febrero presentaron una nueva demanda, alegando años de abuso sexual, manipulación y tráfico sexual de menores.
Poco probable parece que la productora Lionsgate se atreva con una segunda parte de la biografía de Jackson en la que se dé cuenta de lo que sucedía en el dormitorio de Neverland, su mansión privada de Santa María, California. Sí parece evidente que habrá otra entrega amable, como deja caer el final de Michael. Tenemos Jackson para rato.
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