En mayo de 2025, el rapero Mo Chara recibió la notificación de que se le imputaba un delito de ofensa terrorista por blandir una bandera de Hezbollah durante un concierto en Londres. La vista previa de ese juicio, en agosto, se convirtió en un baño de masas para el norirlandés con los gritos de Free Mo Chara [Libertad para Mo Chara] colándose desde la calle en el juzgado y la causa se archivó. Solo un mes después, más de 12.000 personas gritaban, como locas, el Get Your Brits Out [Sacad a los británicos] que él, junto a su banda. lanzaba desde el escenario en Wembley. Una multitud pidiendo echar a los británicos en el mismo corazón de Gran Bretaña. Kneecap ya había ganado.
Tras un año marcado por el juicio por terrorismo a su vocalista, la censura en Glastonbury y el ascenso a la fama, el trío está de vuelta con su disco ‘Fenian’
En mayo de 2025, el rapero Mo Chara recibió la notificación de que se le imputaba un delito de ofensa terrorista por blandir una bandera de Hezbollah durante un concierto en Londres. La vista previa de ese juicio, en agosto, se convirtió en un baño de masas para el norirlandés con los gritos de Free Mo Chara [Libertad para Mo Chara] colándose desde la calle en el juzgado y la causa se archivó. Solo un mes después, más de 12.000 personas gritaban, como locas, el Get Your Brits Out [Sacad a los británicos] que él, junto a su banda. lanzaba desde el escenario en Wembley. Una multitud pidiendo echar a los británicos en el mismo corazón de Gran Bretaña. Kneecap ya había ganado.
En menos de un año, el trío de raperos del oeste de Belfast, que completan Móglaí Bap y DJ Próvaí, había ido transitando por esos escenarios hasta llegar a recintos que lejos estaban de los que habían probado. También habían usado el escenario de Coachella para disparar un gran Fuck Israel por la ocupación de Gaza, por el que se pidió retirarles el visado; habían convertido casi en un mitin proPalestina su concierto en Glastonbury, que la BBC no emitió, que fue investigado por la policía y que se intentó cancelar; habían sido vetados en países como Hungría, Austria o Alemania; se habían convertido en el enemigo número uno del primer ministro británico, Keir Starmer… y su popularidad no paraba de crecer. Kneecap había vuelto a ganar.
Son dos de los integrantes de Kneecap, Mo Chara y DJ Próvaí, los que se ríen ahora desde el otro lado de la pantalla cuando se les recuerdan esos sucesos. Móglaí Bap no está hoy presente. «No creo que la venganza sea sana, pero en pequeñas dosis siempre está bien. De todos modos, nuestra verdadera venganza aún está por llegar. Somos conscientes de que somos el enemigo número uno del Gobierno británico y está bien porque ellos también son el nuestro. Ya lo eran desde mucho antes de que naciéramos, esta es una historia tan antigua como el tiempo», desafía Mo Chara.
Esa venganza se ha condensado en el tercer álbum de los raperos irlandeses, Fenian, que se publica este viernes, que recupera el término de los antiguos guerreros irlandeses que los ingleses usaban como despectivo y que lejos de olvidar el último año lo usa como munición de alto calibre. En Carnival, donde se oye de fondo el Free Mo Chara, cantan Kneecap contra la Corona / ¡Ven aquí!¡Da un paso al frente!. En Liars Tale, ¿Crees que vamos a seguir adelante y olvidar lo que pasó? / ¡Qué va! Que le den a Keir Starmer, la putita de Netanyahu y artífice del genocidio. Y, en An Ra, El Reino Unido es mi primer amor / voy a extrañar a los indigentes que creaba cada día / y las comidas escolares que robaban a la clase trabajadora / porque todo era una broma. Igual que Afganistán, las redes de pedofilia de la BBC, el Domingo Sangriento.
«Si eres fan de Kneecap y lanzamos un álbum sin ninguna mención al juicio por terrorismo, estarías decepcionado y pensarías que somos unos mierdas. No nos gusta decepcionar a la gente. Además esto es gracioso. Tenemos que responder a la caza de brujas, nuestra respuesta está en este álbum», apunta de nuevo Mo Chara ante el asentimiento de su compañero de banda, ataviado con su ya habitual pasamontañas con la bandera de Irlanda y con contadas intervenciones en la conversación. El álbum sigue la línea de lo que habían sido los dos previos, rimas punzantemente políticas, bases electrónicas y saltos entre el inglés y el gaélico en sus letras. Pero algo ha cambiado, su producción es menos rudimentaria, los sonidos exploran también el acid house o el dubstep. Y eso es por la intervención de Dan Carey, productor de Fontaines D.C. o Wet Leg.
«Dos días después del concierto de Wembley estábamos en el estudio y eso influyó mucho en el álbum porque Dan [Carey] estaba en mitad del público escuchando qué tipo de sonidos necesitábamos. Tenía que ser un álbum potente para llenar estadios, pero en el que el juicio tuviera una gran influencia», aportan los miembros de Kneecap. Porque estos raperos de Belfast quieren popularidad, sí, pero sin renunciar a lo que son: unos guerreros contra todo lo que les rodea. «Ni hemos tenido nunca miedo ni pensamos en renunciar a nuestro mensaje político. Por supuesto que no. En nuestra naturaleza de irlandeses no está rehuir el conflicto. No vamos a subir al escenario y fingir que todo está bien en el mundo cuando definitivamente no lo está. Con todos los ataques, solo han conseguido que nuestras opiniones sean más duras. Por mucho que nos intenten joder, no nos vamos a frenar. Somos personas políticas y eso se tiene que notar en nuestra música porque es lo correcto. Seguimos en pie».
P. ¿La cancelación se ha convertido en un motor creativo para Kneecap?
MC. Que intenten acabar con nosotros nos ha animado a seguir adelante. A los conservadores les gusta que parezca que nos cancelaron mucho más de lo que realmente fue. Nos han cancelado en Alemania, Hungría y Austria, pero cuando tocamos en Polonia muchos alemanes conducen siete horas para vernos. Los que nos intentan cancelar son muy poderosos, pero nosotros estamos unidos y no les tenemos miedo.
DP. Podemos decir que nos han intentado cancelar o directamente que nos quieren censurar. La censura ha sido siempre la forma de detener unas ideas que la gente quería difundir. La BBC y otras emisoras lo hacen porque saben el poder que tiene la gente cuando se une. Las luchas antiimperialistas están por todo el mundo y los irlandeses las hemos apoyoado durante siglos. El derecho internacional se introdujo después de las guerras mundiales para evitar que unos países intimiden a otros y detener los genocidios, pero ahora unos pocos quieren acabar con ello y no lo podemos permitir.
Y, por primera vez, en esta conversación aparece el término genocidio, que se menciona otra cuantas en canciones del disco y que, en cualquier concierto de Kneecap, no aparece menos de cinco veces. «Independientemente de la etapa en la que se encuentre tu carrera es importante hablar de política. Habrá gente que lo use para su propio beneficio, pero no es nuestro caso. Siempre nos ha importado, crecimos en las manifestaciones por Palestina mucho antes de los sucesos del 7 de octubre y aún hacemos mucho detrás de cámaras que no se ve», remarca Mo Chara. Y completa DJ Próvaí: «El mundo siempre ha estado muy sesgado por el relato israelí, sobre todo Estados Unidos. Incluso que haya gente que se deje llevar por la corriente y se una a esta causa es positivo. Siempre está bien hacer oposición a la administración estadounidense. El argumento de que solo usamos el activismo político para tener éxito es la forma que tiene la derecha de dividirnos. No les prestamos mucha atención, hacemos lo que nos da la gana. Nuestro altavoz es cada vez mayor para ir contra ellos, para seguir defendiendo nuestros principios».
P. En su tema ‘Carnival’ hablan del circo de la distracción, del uso de elementos para evitar que se hable de lo que importa. ¿Vosotros lo fuisteis?.
DP. No creo que fuera algo personal, pero estábamos en el momento justo en el lugar adecuado. Algunos políticos quisieron usarnos para lanzar el mensaje a otros artistas de que quien se posicionara con Gaza sería golpeado lo más fuerte posible y se le haría la vida imposible. Pero la gente nos apoyó, nos defendimos y nunca diluimos nuestro mensaje. Vamos a seguir diciendo lo mismo en Irlanda, en Reino Unido o en Estados Unidos.
P. Antes hablaban del crecimiento de la banda y al mismo tiempo de lugares en los que no podían tocar por un veto, ¿cómo se pueden conjugar ambas cosas?
MC. Estamos contentos donde estamos, pero como persona y como banda siempre quieres metas mayores. Esas metas son escenarios más grandes, estadios y países de todo el mundo, pero no vamos a vender nuestros principios por conseguirlos. Seguiremos siendo lo más auténticos posibles y no vamos a hacer nada con lo que no estemos de acuerdo por llegar a lo más alto. Donde no nos quieran, lo sentimos por los fans, pero no vamos a renunciar a lo que somos. Hasta aquí nos han traído la autenticidad y nuestros principios y si eso hace que nos cierren puertas de algunos países, que así sea.
DP. En Estados Unidos hay muchísima gente que lucha por la justicia, por las causas humanitarias y que quiere vernos tocar allí. Hemos hecho transmisiones en directo desde Dublín a Brooklyn para difundir nuestro mensaje. Además ningún miembro de Kneecap está acusado ni condenado por nada. Nuestro caso judicial ya terminó. No hay ni una sola razón legítima para que un gobierno democrático nos niegue la entrada o nos impida tocar en su territorio.
P. Ahora que hemos hablado de censura y cancelación, en Reino Unido acaban de prohibir la entrada a Kanye West, han cancelado el festival Wireless y otros tres países se han sumado a esa cancelación. Y lo han hecho por sus comentarios de extrema derecha y antisemitas. ¿Cómo lo veis?
MC. No creo que cancelarlos funcione. Lo digo como persona de izquierdas, cancelar a quienes son de derechas como se ha hecho no creo que funcione. Se vuelven más de derechas. No es una forma sana de lidiar con esto. Si crees en la libertad de expresión, tienes que tener claro que la gente dirá cosas con las que no vas a estar de acuerdo. No puede haber espacio en esta sociedad para quien sea nazi, racista o fascista, pero cancelarles solo les vuelve más extremistas. Dicho esto, no iré a ningún concierto de Kanye West en mi vida. La gente pensaba que no le iban a cancelar por ser rico e influyente, pero ha caído en la trampa.
P. Vosotros habéis entrado de lleno en la industria musical, ¿eso supone un riesgo para mantener su filiación política?
MC. Nosotros seguimos viviendo en Belfast Oeste, somos esencialmente las mismas personas que siempre hemos sido y pasamos la mayor parte del día en nuestra comunidad. Ni nos hemos mudado a Londres ni a Estados Unidos como hacen muchos artistas. Nuestras familias no nos dejarían ni sentarnos a su mesa si vendiéramos nuestras casas. La música y el arte son importantes porque generan esa pizca de rebeldía, que la gente no se sienta complacida por los gobiernos, ni esté todo el día viendo la televisión y su teléfono. Ahí reside el poder, en unir multitudes. No olvidemos que a los políticos los elegimos el pueblo y si no cumplen con nuestra voluntad, no deberían estar en el Gobierno.
DP. La gente que viene de clase trabajadora y le empieza a ir bien puede acomodarse fácil. Es a lo que empuja la sociedad capitalista, que hace que la gente tenga lo suficiente para no querer salir a protestar a las calles. Ya sabes, todo el mundo tiene un televisor, un sofá, uno o dos trabajos para llegar a fin de mes y detiene los actos revolucionarios. Es cuando la gente no está cómoda cuando sale a protestar como vemos en muchos países.
Además de ese innato componente político de Kneecap, la segunda mitad de Fenian profundiza en la identidad de tres chavales que crecieron en Belfast, que nunca se han ido de su ciudad y que quieren reivindicar sus raíces. Familiares, por supuesto. Hasta el punto de que hay una canción sobre el suicidio de la madre de Móglaí Bap. Pero también la vida que les ha traído hasta donde hoy están. Las drogas y las raves como elemento indispensable. «Toda la historia de nuestra banda va de recuperar la cultura, el idioma, la identidad y el sentido de uno mismo», afirma Mo Chara. Y, de ahí, el título del álbum. La palabra que designaba a los nacionalistas revolucionarios irlandeses en el siglo XIX y que desde Inglaterra se usaba como insulto hacia los norirlandeses. «Esa era su forma de menospreciarnos, de llamarnos salvajes, nosotros estamos orgullosos de ser fenianos. Este álbum quiere reivindicar que no tenemos que crear arte para que les guste a los estadounidenses o a los ingleses, lo creamos para nosotros mismos«.
La undécima canción del álbum es precisamente Occupied 6, el término que usan los republicanos irlandeses para referirse a Irlanda del Norte, a los seis condados que no se adhirieron a la República de Irlanda, para enfatizar que el dominio británico es una imposición extranjera. «No estuvo tan mal crecer rodeados de violencia, en cualquier zona obrera está presente. La violencia política casi había desaparecido en aquel momento. Pero el trauma de la violencia se nos ha transmitido de nuestros padres, de nuestra familia. Cuando era joven e iba al centro de la ciudad, siempre me pedían que me cambiara el nombre por uno inglés para que no supieran de dónde era. Creo que ya hemos superado esa etapa, pero había una protección materna y al crear un álbum tan personal estas cosas salen a la luz», destaca Mo Chara.
P. Como cierre, ¿hay algo de provocación y premeditación en todo lo que hacen?
MC. Definitivamente hay elementos de provocación en nuestra música, pero es que nuestra simple existencia es bastante provocativa para ciertas personas. No podemos decir que no nos gusta provocar y cantar «que le follen a Keir Starmer» al mismo tiempo. Lo importante es provocar a las personas correctas y presionar a personas como él, que siendo primer ministro se involucró activamente en impedir que tocáramos en Glastonbury. Jódete, estúpido cabrón, aquí estamos.
Kneecap, sin artificios. Kneecap, sin filtros. Simplemente Kneecap. El punk a ritmo de rap.
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